Godzilla es una de las criaturas más icónicas del séptimo arte. Ha dominado la taquilla durante décadas y su legado ha dado lugar a un total de treinta y ocho películas. Paralelo a estas aventuras en la pantalla grande, la irradiada criatura ha protagonizado cómics, videojuegos, juegos de mesa y múltiples apariciones en distintos medios compartiendo historia con más de 35 kaijus a lo largo de su trayectoria.
Es ciudadano japonés legalmente desde el 9 de abril de 2015 y también funge como embajador de turismo del país del sol naciente. Su impacto cultural es tal que incluso ha ganado una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood y recientemente ganó su primer Oscar en la categoría de los mejores efectos visuales del año.
Para muchos, Godzilla es una fuerza destructiva imparable. A veces es defensor y otras es una fuerza hostil, pero su papel es siempre el mismo: donde él aparece, es inevitable saber que todo quedará diezmado. En las más recientes adaptaciones americanas, por parte de Legendary Pictures, se retoma la faceta de una calamidad defensora abrazando la naturaleza espectacular del monstruo. Sin embargo, este enfoque no siempre ha definido al legendario kaiju atómico.

Orígenes
El mundo conoció a Godzilla hace 70 años, el 3 de noviembre de 1954 con el estreno de la película original dirigida por Ishiro Honda, adaptada por el guionista Takeo Murata de la novela escrita por Shigeru Kayama y con el diseño de efectos especiales de Eiji Tsuburaya, todos bajo la producción del legendario Tomoyuki Tanaka.
Aunque hoy se asocia al personaje con acción y entretenimiento, la primera película es una alegoría sobre las consecuencias de la guerra nuclear y la necesidad de ilustrar el terror que sintieron los japoneses después de que los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki por orden del presidente norteamericano Harry S. Truman contra el Imperio del Japón, que le arrebataran la vida a 246 mil ciudadanos japoneses, siendo así los únicos ataques nucleares en la historia de la humanidad que se han dirigido hacia una población.
En sus 96 minutos de duración, Godzilla aparece en pantalla menos del 10% del tiempo, lo que resalta que el verdadero peso de la historia no radica en la destrucción, sino en su trasfondo político e historias humanas que rodean al monstruo.
En esta primera versión, el héroe no es el kaiju, sino el Dr. Daisuke Serizawa, un científico que crea un arma devastadora llamada el “Destructor de Oxígeno”. Esta bomba, que elimina todo rastro de vida al absorber el oxígeno de su entorno, se plantea como una metáfora de las armas nucleares, como algo más devastador que una bomba atómica. El largometraje subraya su mensaje anti-nuclear mediante las palabras del Dr. Kyohei Yamane, quien en la película señala que los experimentos con bombas de hidrógeno fueron los responsables del despertar de Godzilla.
Pero para que el productor Tomoyuki Tanaka pudiera dar el paso definitivo para crear con Godzilla un símbolo de la venganza de la naturaleza sobre la humanidad tuvo que suceder un accidente que detonó todo.
Después de la ocupación de Japón por parte de los Estados Unidos, que duró hasta 1952, el país aún resentía todo lo que significó la presencia norteamericana en sus tierras, manteniendo a la población en una aparente calma.

En marzo de 1954, mientras la tripulación del bote japonés “Daigo Fukuryü Maru” (Dragón Afortunado número cinco) pescaba en la corriente del pacífico norte, cerca del Atolón de Bikini, una prueba secreta de la bomba de hidrógeno llamada “Castle Bravo” fue ejecutada por Estados Unidos. Se delimitó el área de explosión, sin embargo, esta fue tres veces más fuerte y se convirtió en la mayor explosión nuclear realizada por dicho país.
El barco y su tripulación fueron expuestos a la radiación de la bomba, resultando en graves problemas de salud por exposición al material radioactivo. Meses después el radioperador en jefe falleció a consecuencia del accidente. Estados Unidos, temeroso a que el hecho le diera fuerza a un movimiento antiestadounidense, indemnizó a los tripulantes, pero el daño ya estaba hecho, Japón se vio envuelto en un gran movimiento antinuclear que fue generando más y más fuerza y en noviembre de ese año Godzilla fue estrenado.
Godzilla viaja a Occidente
La primera película tuvo tanto éxito en su país de origen que la distribuidora Toho vendió sus derechos al productor estadounidense Joseph E. Levine, quien en 1956 lanzó una versión alterada bajo el título “Godzilla: El Rey de los Monstruos”.
En esa adaptación, se añadieron escenas con el actor Raymond Burr y se eliminó casi en su totalidad el mensaje antinuclear, enfocando la historia hacia una aventura de acción con mayor potencial para vendérselo al mercado occidental y que pudiera minimizar la reputación que Estados Unidos tenía ya con sus decisiones de pruebas armamentísticas.
El cambio funcionó comercialmente: la versión americana convirtió a Godzilla en un éxito mundial, aunque perdió gran parte de su contenido intelectual. Toho entendió que el monstruo podía ser un éxito comercial no solo como una metáfora de los miedos de la sociedad, sino como una atracción de entretenimiento masivo.
Cabe destacar que la versión original de la cinta solo fue vista por el público mundial hasta el lanzamiento internacional de la versión japonesa en 2004, cinco décadas después de su estreno original.
El monstruo evoluciona
Tras el estreno de la secuela de la película original “Godzilla Raids Again” (1955), Toho decidió que era más rentable orientarse hacia el espectáculo en lugar de mantener el tono serio del filme original. Para mediados de los años 60, Godzilla pasó de ser un destructor a un personaje más cercano al público. En 1965, la película “Ghidorah, el dragón de tres cabezas” presentó al monstruo como un protagonista heroico, marcando un punto clave en su evolución.
Durante esta etapa, Godzilla ganó popularidad entre los niños, y los primeros juguetes y modelos inspirados en él inundaron el mercado. En las películas, el monstruo adoptó un comportamiento más ligero, bailando y haciendo referencias a la cultura pop del momento. Sin embargo, esta fase también empezó a generar un decremento en su popularidad.

Caída y renacimiento
Para 1975, el fracaso comercial de “Terror of Mechagodzilla” fue suficiente para poner una pausa a las películas de la saga, marcando el fin a lo que se le conoce como la “Era Heisei”.
La franquicia permaneció inactiva durante casi una década hasta su resurrección en 1984 con “The Return of Godzilla”, que retomó el tono serio y reflexivo de la cinta original, eliminando de la continuidad los eventos de la etapa anterior, solo respetando a la cinta original de 1954.
Desde entonces, la versión japonesa del monstruo ha mantenido un enfoque más crítico y reflexivo, explorando temas como los peligros tecnológicos y las amenazas medioambientales, discursos políticos y sobre todo sobre los horrores de las bombas nucleares y cualquier arma de destrucción masiva.
En cambio, las versiones occidentales, iniciadas por la primera adaptación individual de 1998, se han enfocado en el lado de espectacularidad del monstruo, sin profundizar mucho en los orígenes de protesta que tenía la versión original, pero generando una propuesta diferente a través de un universo compartido conocido como el Monsterverse.
El legado de Godzilla
A lo largo de setenta años, Gojira ha sido mucho más que un monstruo de ficción. Para algunos, es una representación de las peores pesadillas de la humanidad, desde la guerra nuclear hasta la más profunda crítica política e ideológica. Para otros individuos, es simplemente un símbolo de entretenimiento espectacular que tendrá destrucción asegurada.
Estos dos lados de la misma moneda entre crítica social y un festival de efectos especiales es lo que ha mantenido relevante al personaje. Godzilla ha sabido mutar orgánicamente a la historia y ha coexistido entre estos dos enfoques: como un monstruo radioactivo para unos y un símbolo para analizar nuestra propia humanidad.
Esta capacidad de evolucionar es lo que ha permitido que la franquicia se mantenga relevante durante siete décadas, ganando el título de la franquicia cinematográfica más longeva según el Libro Guinness de los Récords. Godzilla celebra hoy 70 años no solo como un ícono del cine del país del sol naciente, sino como un símbolo global de entretenimiento y reflexión, vinculándose emocionalmente con varias generaciones. Con el lanzamiento de nuevas películas y proyectos tanto de Japón como de Estados Unidos, su historia está lejos de terminar, está experimentando un renacimiento que apunta a más experiencias. Al igual que en 1954, Godzilla continúa siendo una fuerza incontrolable, que inspira admiración y asombro, este personaje aún tiene mucho que enseñarnos .— Juan Esteban Méndez
