Sueño mi pintura y pinto mi sueño. Vincent van Gogh.
Es común oír a algunos artistas (y espectadores) se refieran a su producción plástica como producto de un sueño (del griego morphê significa forma); asimismo, su interpretación al tratarse de situaciones muchas de las veces no existentes en la realidad o que surgen de la imaginación, por la que se crea más allá de los límites de la realidad convencional, su interpretación se nos presenta como un viaje a lo desconocido, que no necesariamente está asociado a la nocturnidad. Es así como en el arte, los elementos surgidos del propio sueño pueden adoptar un significado simbólico a manera de metáforas o alegorías. La importancia de entender el sueño llevó a la creación de deidades como Morfeo el dios de los sueños y la ensoñación en la mitología griega; hijo de Hipnos o Somnus Dios del sueño y Nix la Diosa de la noche, cuya habilidad radicaba en aparecer en los sueños humanos y dar forma a los deseos más profundos. El sueño se suele definir como el acto de representarse en la fantasía de alguien, como sucesos o imágenes que se presentan mientras duerme. Si bien este acto (soñar) se presenta como un recurso para la creación, derivando en un proceso creativo que frecuentemente se nutre de un diálogo con el subconsciente, también lo es para la interpretación, ya que el descifrar los mensajes que las mentes conscientes ignoran, se trata de una decodificación entre lo evidente y lo oculto, llevando al espectador por un viaje de autoconocimiento y descubrimiento a través del arte. Este elemento motivador en el arte no solo reside en las representaciones oníricas del pasado, sino que también se puede rastrear en el moderno psicoanálisis de figuras como Sigmund Freud, cuyas teorías revolucionaron nuestra comprensión de la mente humana, vio los sueños como una ventana al inconsciente, un lugar donde los deseos reprimidos y las emociones sin resolver emergen en forma simbólica, es decir, que surgen como un elemento onírico cuyo significado oculto está vinculado a nuestras experiencias y anhelos internos.
Por otra parte, el filósofo alemán Immanuel Kant sostuvo que el sueño es una actividad que nos permite reflexionar sobre nosotros mismos y nuestra existencia y que en el sueño no estamos sujetos a las limitaciones de la realidad física, lo cual nos permite explorar nuestra propia subjetividad.
Kant es fundamental para entender algunas corrientes artísticas como el surrealismo en general, así como en particular la obra de artistas como Salvador Dalí, Leonora Carrington, Max Ernest, entre otros; aunque no solo los surrealistas son los que se inspiraron en los sueños, ya que existen otros artistas como Henri Rousseau, representante del arte naíf, quien creó paisajes imaginarios que parecían sacados de sus sueños.
Dentro de la creación artística contemporánea, a mediados del siglo XX, el crítico alemán Franz Roh creó el término de realismo mágico (aunque existen algunos autores que consideran al escritor cubano y francés Alejo Carpentier como el que lo acuñó el término para referirse a la noción de lo real maravilloso), para describir un estilo de literatura que se define como una preocupación estilística cuyo interés es mostrar lo irreal, lo mágico o extraño como algo cotidiano y común. Este estilo literario devino en México en la plástica, ya que combina elementos de la vida cotidiana con aspectos mágicos y fantásticos, creando una atmósfera en la que lo extraordinario se presenta como parte de la realidad, incorporando símbolos y mitos culturales tomados de las leyendas prehispánicas, las tradiciones indígenas y el sincretismo religioso, para crear un trasfondo fértil que da pie a una nueva narrativa visual y que posee un toque surrealista, lo cual permite vincularla nuevamente al sueño como un elemento.
Es así como el arte y los sueños pueden vincularse, ya que ambos pueden ser herramientas poderosas para explorar y comprender el mundo del subconsciente a través de imágenes, en las que se combinan elementos científicos, místicos y personales en composiciones complejas y fascinantes.
Curador
