• Arriba, taller de lectura en el Centro Cultural La Ibérica. A la izquierda, Abraham Quero guía el recorrido nocturno por el espacio, en el que narra leyendas y cuentos sobre apariciones
  • Arriba, Abraham Quero se ayuda de una linterna para leer un texto de terror en el recorrido nocturno. A la derecha, otro aspecto de los paseos que se ofrecen al caer la noche en el lugar, donde ocurrirían sucesos paranormales

Al entrelazar leyendas ancestrales con testimonios reales abrimos una puerta a un mundo donde lo inexplicable se entreteje con lo cotidiano. Como lo demuestra Abraham Quero en un recorrido nocturno por La Ibérica, estas historias nos invitan a explorar los límites de nuestra percepción y a descubrir los secretos que yacen ocultos en las sombras de nuestro pasado.

La Ibérica, hoy un centro de actividades culturales, tiene una historia que se remonta a 1918, cuando fue fundada como un sanatorio por la Sociedad Benéfica Española. Su propósito era ofrecer un servicio médico de calidad a la comunidad y, con ello, marcar un hito en la historia de la salud en Yucatán.

El sanatorio contaba con una moderna sala de operaciones, un salón de usos múltiples y un pabellón especial para niños.

En sus primeros años de funcionamiento, la medicina que se practicaba en La Ibérica fue de vanguardia, tanto en Yucatán como en el resto del país.

Abraham Quero, quien conoce bien el lugar, explica que “la medicina que se practicó aquí a principios del siglo XX era la más novedosa en comparación con todo lo que había en Yucatán”.

“Los edificios fueron diseñados teniendo en cuenta esos avances. Un ejemplo de esto es el Salón de Usos Múltiples, que está elevado. Este diseño permitía que el aire limpio y puro circulase por el espacio, lo que ayudaba a purificar el ambiente y a proteger a las personas de enfermedades”, apunta.

Sin embargo, con el paso de los años La Ibérica fue perdiendo su esplendor. A mediados de la década de 1970, el sanatorio comenzó a deteriorarse y, finalmente, fue abandonado. Hoy en día, este lugar de misterio y de gran tradición es un centro cultural que alberga una biblioteca y un teatro al aire libre y ofrece diversos talleres.

La noche en La Ibérica se convierte en un viaje inolvidable para quienes se atreven a caminar por sus pasillos y senderos oscuros. El recorrido guiado por Abraham Quero es una experiencia única, en la que las leyendas y los relatos de fenómenos paranormales cobran vida, dejando a los participantes con la piel erizada y el corazón acelerado.

Con cada paso, los visitantes se sumergen en un mar de historias llenas de misterio. La brisa nocturna, como un susurro del pasado, parece invitar a los viajeros a escuchar las voces que aún habitan en el lugar. Los relatos de Abraham Quero, cargados de emoción y suspenso, se entrelazan con los sonidos de la oscuridad. Cada rincón de La Ibérica esconde secretos y experiencias que despiertan los sentidos y desafían lo racional.

Las experiencias compartidas durante el recorrido son tan variadas como los rincones de La Ibérica. Hablan de la niña vestida de blanco que se aparece en el anfiteatro, mientras que otros revelan una sensación inquietante de ser observados en lo que se conoce como la morgue, un espacio que mantiene su aura de misterio y es acompañado por dos ceibas que parece que son los espíritus de un amor prometido.

Cada historia, por más personal que sea, se suma a la rica tradición oral que ha acompañado al lugar desde sus primeros días.

Entre las leyendas más conocidas se encuentra la de la señora vestida de blanco, una figura etérea que se dice se desvanece en el aire sin dejar rastro, sumiendo a quienes la ven en un estado de asombro y de gran desconcierto.

En el taller de lectura del centro cultural, la búsqueda de fantasmas se convierte en una fascinante cacería de historias. Los participantes exploran el enigma de la vida y la muerte a través de textos que, al ser leídos en voz alta, parecen abrir puertas a otros mundos. Los microcuentos, escondidos entre las páginas, son tesoros literarios que revelan fragmentos de historias que nos conectan con lo inexplicable.

La lectura en voz alta no solo crea un ambiente de suspenso, sino que también une a los participantes en una comunidad de amantes de las letras, ansiosos por adentrarse en las sombras y descubrir lo que se oculta en cada página. El taller se transforma en un espacio de reflexión, donde los relatos de fantasmas y apariciones no solamente son narrados, sino también vividos de manera compartida.

Al concluir el recorrido y el taller, los participantes se reúnen para intercambiar sus impresiones. Muchos de ellos confiesan haber sentido una conexión especial con el pasado y con las fuerzas invisibles que habitan en La Ibérica.

Los relatos de fantasmas y apariciones, las sombras que parecen cobrar vida, los susurros en el viento y los ecos de historias olvidadas son, en última instancia, lo que da vida a este centro cultural tan singular.

Más allá de ser un centro cultural, La Ibérica se ha transformado en un espacio donde lo paranormal y lo real se encuentran, ofreciendo a los visitantes una experiencia única y memorable. Estas actividades refuerzan el valor de estos espacios culturales, invitando a más personas a ser parte de la actividad, a descubrir no solo su historia, sino también los misterios que habitan en sus paredes.

Actividades como éstas permiten que los espacios históricos, como La Ibérica, sean preservados físicamente y al mismo tiempo se mantengan vivos en la memoria colectiva.

Al ofrecer recorridos y eventos relacionados con el misterio y lo paranormal, se asegura que los relatos sobre este lugar no se olviden, sino que, por el contrario, se reinterpreten y se transmitan a nuevas generaciones de una forma vibrante y significativa.— Sofía Vital Chablé

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