CIUDAD DE MÉXICO, 23 de mayo de 2026 (EFE).– Frente a la “neodictadura” de Donald Trump, “Sheinbaum tiene que arriesgar la vida”, considera la periodista Lydia Cacho, quien rodeada de escoltas regresa a México siete años después de un exilio obligado.
La vida de Lydia Cacho en este país todavía peligra, pero nada opaca “la alegría” de volver a su tierra natal y presentar “Un halcón bajo mi ventana”, su primera ficción, en la que dedica un párrafo a Claudia Sheinbaum cuando era una niña que soñaba con ser Presidenta de México.
Qué le diría a Claudia Sheinbaum sobre Trump
En su novela, Lydia Cacho dialoga con una versión muy joven de la ahora Presidenta de México, quien acompañó a su madre, Annie Pardo, a las protestas estudiantiles previas a la matanza de 1968, en Tlatelolco, pero asegura a EFE que hoy le diría: “Tienes que arriesgar la vida, si es necesario, para que tu país no termine aplastado por la neodictadura de (Donald) Trump”.
Trump just posted an image of Iran covered in the American flag with the caption: “United States of the Middle East?”
— Republicans against Trump (@RpsAgainstTrump) May 23, 2026
Posts like this and threats about destroying Iranian “civilization” don’t weaken the Islamic Republic. They give the regime exactly the propaganda it wants and… pic.twitter.com/ezaE4x7gJi
Para la activista, Claudia Sheinbaum, a diferencia de muchos hombres, llegó al cargo, “gracias al voto de las mujeres”, con sueños y no con la mera “ambición de poder”.
Por eso, sostiene, “necesitamos que se arriesgue, incluso que arriesgue la vida”.
“Si fuera mi amiga, la sentaría con un tequila y le diría: ‘Esto es de vida o muerte’”, dice Lydia Cacho (México, 1963), para quien es igual de relevante “la caída de los patriarcas” dentro del partido oficialista Movimiento Regeneración Nacional (Morena), así como el “desmoronamiento” de una parte de dicho grupo político que “no debería existir”.
“Actos genocidas” de gobierno del PRI
La figura de Claudia Sheinbaum es relevante en el libro porque representa a esa izquierda mexicana que, de 1968 a 1978 –época en la que se ambienta la obra publicada por Lumen–, protestó contra los “actos genocidas” encabezados por los gobiernos autoritarios del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

La diferencia, acota, es que ahora “esa gente está gobernando el país” y “no es casualidad que varios amigos y amigas periodistas de toda la vida de izquierdas no hayan querido entrevistarme para este libro”.
En ese sentido, el texto mira la represión del Estado mexicano del siglo XX para advertir sobre el futuro, un recorrido que la autora construye a partir de la mirada rebelde y feminista de Julieta, una joven de 14 años que lucha junto a su madre y muchas otras mujeres invisibilizadas en la historia por los intelectuales, torturadas por el Estado y encarceladas en Lecumberri.
“Julieta se parece a todas las millas y millones de mujeres que en la juventud descubrimos que teníamos una rebeldía intrínseca, entonces se parece a mí, pero, sobre todo, creo que es todas nosotras, es universal”, describe sobre este personaje que no la dejaba dormir y le dictaba líneas en la madrugada.
“Ira patriarcal” que se infiltra
Lydia Cacho explica que esta novela, habitada por personajes reales como Elena Garro, Alaíde Foppa o Elena Poniatowska, es el primero de tres proyectos con los que intenta “combatir la ira patriarcal” que se está “infiltrando en los movimientos de mujeres” de todo el mundo “como un veneno”.
“Hay que arrojar agua sobre ese veneno y todos los antídotos que encontramos para volver a juntarnos con nuestras diferencias y seguir salvando al mundo”, afirma.
Con ese templo inamovible es que la periodista siempre ha optado por defender la verdad, como cuando reveló en “Los demonios del Edén” (2005) una red de trata y explotación sexual de niñas en el que estaba involucrado el exgobernador del estado de Puebla Mario Marín.
“Quiero ver sentenciado a Mario Marín”, exclama sobre este caso que la obligó a salir de su país en 2019, tras ser perseguida, secuestrada y torturada.
Con el corazón dividido por el exilio, Lydia Cacho confiesa que aún tiene miedo de responder el teléfono cuando las llamadas vienen de México, ya sea por el avance o retroceso del caso, o por la angustia de que le llegue la noticia de que mataron a algún amigo o amiga periodista.
“Siempre estoy con la sensación de angustia”, lamenta.
Entre escoltas y camionetas blindadas, Lydia Cacho vuelve hoy sábado a su segunda casa, España.
Bajo el brazo lleva otros dos proyectos: una serie documental y una película, ambas serán dirigidas por ella y retratarán la fuerza del feminismo latinoamericano a través de distintas generaciones.
