Amanda Miguel entregó su corazón en el concierto que ofreció la noche del sábado en Mérida, el cual se llevó a cabo en el Auditorio La Isla. Ella lo mismo lo dijo a mitad del show, que se prolongó dos horas.
Con vestido largo en negro brillante, la intérprete salió a las 9:30 al escenario, en el cual se instaló una gran pantalla en la que se proyectaron algunos videos de sus canciones más emblemáticas de los años 80 y 90.
La cantante fue recibida por un público eufórico que celebró cada una de las canciones, comenzando con “Donde brilla el Sol”, la primera de la noche.
Pero fue con la siguiente, “Castillos”, que se desató el entusiasmo con seguidores cantando y actuando la letra, que hace dos años se hizo viral en redes por el video de un niño interpretándola con mucho sentimiento.
Tras cantar “Para mañana” y “Teléfono maldito, la intérprete se dirigió al público por primera vez, agradeciéndoles su presencia. “Estoy feliz de estar aquí”, exclamó, mientras alguien del público le obsequiaba un ramo de rosas.
El ramo fue una de las primeras muestras de cariño, pues a lo largo de la velada, en la que también le lanzaron exclamaciones de amor (“te amo, Amanda”, “Te queremos, Amanda”), recibió un peluche y un sabucán.
El show continuó con “Dudas”, “Ya lo sabías” y “A mi amiga”, con la que se hizo acompañar de una chica de vestido rojo. Los aplausos del auditorio le hicieron decir que es lindo estar otra vez en Mérida y sin más ofreció “Ámame una vez más” que el público coreó con entusiasmo.
“Las pequeñas cosas”, “Desierto” y “Lo vi”, fueron otros temas que interpretó antes de pasarse al piano para tocar y cantar “A si como hoy”, “Cenizas”, “Espuma de mar” y “Yo te amo igual”.
Amanda, quien también se dijo contenta por el nacimiento de su nieta en el día de San Diego, hace apenas unas semanas, aprovechó para interpretar “Honrar la vida” y “Solo le pido a Dios”, incluidos en su reciente álbum, Soy yo, producido por el argentino Pablo Ahmad, presente en el show.
La magia continuó con “Hagamos un trato”, que muy pocos se resistieron a cantar, y luego otra explosión de ánimo con “El pecado que yo he cometido”. Ante la respuesta de sus seguidores, Amanda les correspondió: “Quiero dejarles un pedazo de mu corazón”. Los aplausos retumbaron en el recinto.
“Mi buen corazón” y “Como un títere” fueron otras canciones que ofreció antes de cambiarse el vestido largo por un pantalón y blusa negra y saco gris metálico.

La audiencia supo que el final estaba por llegar cuando la intérprete cantó “Cosquillas en el pecho” y “El gato y yo”, y entonces comenzaron a escucharse entre el público peticiones como “El rostro del amor” o “Castillos” (aunque esta ya la había cantado al principio).
Agradecida por la entrega, la cantante cantó “Él me mintió” haciendo que el público explote de emoción, y entonces sí, todos, hasta miembros del staff no se resistieron a tararear el coro.
Y si eso no fue suficiente, Amanda, a quien Diego Verdaguer llamaba “alma gemela”, ´dejó para lo último “Así no te amará jamás”. Sobra decir que fue una locura. El público se puso de pie y aplaudió y cantó y posó para la foto que Amanda solicitó desde el escenario, dando fin con eso al espectáculo





