• Arriba, Braulio Fernández Manzanilla en el vestíbulo del Teatro Francisco de Paula Toro de Campeche, donde a la izquierda aparece con Valeria García. Debajo, en el ensayo previo a la Gala Juvenil de Danza de anoche
  • Arriba, Braulio realizado un salto sobre el aire, durante la obra clásica “Diana y Acteón”, interpretando a “Acteón”; a la izquierda, interpretando a Alí del ballet “El Corsario”
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Con cada movimiento Braulio Fernández Manzanilla encarna la esencia misma de la danza clásica: disciplina, elegancia y pasión.

Originario de Mérida, este destacado bailarín ha dedicado su vida a perfeccionar un arte que exige una técnica impecable y una profunda conexión emocional con el público.

Solista de la Compañía Nacional de Danza (CND), ha tenido presentaciones en varias ciudades de México, entre ellas Campeche, donde anoche fue, junto con Valeria García, el invitado de la Gala Juvenil de Danza del Festival del Centro Histórico, en el Teatro Francisco de Paula Toro.

Fernández Manzanilla ha sabido convertir cada interpretación en un tributo a la tradición del ballet mientras explora formas de mantener vivo este legado.

En entrevista con el Diario, comparte su visión sobre la danza, sus proyectos a corto y largo plazos y sus pensamientos sobre la danza en la Península.

¿Te imaginabas estar donde hoy te encuentras?

La verdad es que no, pues cuando uno entra a la Compañía no es como un volado, sino que tienes que demostrar tu trabajo, lo que puedes hacer, lo que puedes llegar a ser, es constantemente un reto; aspirar a algo mejor era mi idea principal desde que entré, aspirar a algo más que ser cuerpo de baile.

Tu formación, ¿cuál es?

Me inicié en Mérida, estuve dos años en una escuela y después me fui a Córdoba, Veracruz, donde me dieron una beca en el programa para varones de ProVer.

Para pasar de Veracruz a Ciudad de México, ¿hubo algún punto de inflexión?, ¿en qué momento dijiste: quiero más?

De hecho, tenía un contrato ya en Orlando Ballet, en Florida, y se atravesó la pandemia, fue en 2020… No me detuve ahí, se presentó la oportunidad de la Compañía (Nacional de Danza) y dije: “Bueno, a lo mejor y no estoy aquí mucho tiempo”, pero como vi que me empezó a ir bien entonces empecé a ver hasta dónde podía llegar. Una vez que empecé a ascender decidí estar en la Compañía más tiempo; sin embargo, no estoy cerrado a la posibilidad de algo más.

¿En algún momento piensas “brincar” a otro lado?

Estaría muy interesante, sí; hay dos que tres compañías que me llaman la atención, me gustaría en algún punto.

Hasta donde has llegado hoy, ¿te arrepientes de algo en tu carrera profesional?

No. Cuando tomé la decisión de irme a Córdoba, siendo un niño de 11 años, le dije a mi mamá (Verónica Manzanilla Cabrera): quiero quedarme aquí porque quiero hacer del ballet mi carrera. Desde entonces ha sido ponerme todos los días a trabajar, tener disciplina. Me siento bien, sin embargo no me siento completo. Siempre hay algo que mejorar, constantemente estoy trabajando.

¿Te mantiene ocupado no bajar el ritmo?

Intento no bajar el ritmo, no solo en mi trabajo en la Compañía, sino también en el trabajo que hago por fuera, que es mantener mi cuerpo fuerte y en el gimnasio, corriendo, comiendo bien; también intento distraer la mente, porque es bueno siempre hacer algo, intento mantenerme ocupado, aparte de que soy hiperactivo.

¿Dentro de la Compañía, cuáles han sido los personajes o papeles que has realizado?

He realizado varios, desde cuerpo de baile hasta actualmente papeles solistas principales, como Sigfrido en “El lago de los cisnes”, he hecho del Cascanueces en el ballet “El Cascanueces”, el Caballero de Azúcar, que es el principal; he tenido por ahí mis roles…

¿Cómo ves la danza a nivel peninsular?

Me gustaría que hubiera un poco más de impulso totalmente cultural, también de los padres (de familia) porque siento que para los hombres es difícil que sus padres los acerquen de niños a la danza, sobre todo por los estereotipos y piensan que la danza es solo para mujeres.

Creo que a nivel peninsular hay que romper esas barreras y estereotipos que tenemos de la danza, porque es una carrera hermosa. Es básicamente un deporte, te tienes que entrenar todos los días. Creo que es un muy buen momento para empezar a expandir la danza a más hombres sobre todo, pero también que más chavas entren y que se tengan mejores escuelas.

¿Tú que propondrías para que la danza crezca a nivel peninsular?

Uno de los proyectos que he tenido en mente como yucateco es intentar traer galas de buena calidad con bailarines de la Compañía Nacional, incluso de otras compañías de México o del mundo, para que a nivel peninsular puedan abrir los ojos y, como a mí me sucedió cuando me fui (a competir) al Youth America Grand Prix, ver que el mundo de la danza es enorme. Eso me gustaría, que hubieran más proyectos de danza para que la gente pueda ver lo magnífico que es el ballet de buena calidad.

¿Está cerrada la Península a la danza?

No pienso que esté cerrada; hay mucha cultura, me gusta que se intente conservar lo tradicional, es bellísimo tener nuestras tradiciones; sin embargo, pienso que podría haber como un boom, algo que rompa las barreras y haya un mayor nivel, porque talento definitivamente hay, solo necesita un impulso.

¿El gobierno tendría que ver en esto?

Por supuesto, opino que debería haber un poco más de apoyo a la cultura, al baile, al ballet… Hay muchos jóvenes, como también fue mi caso en su momento, de escasos recursos que no pueden irse a concursos internacionales en los que hay la posibilidad de que escuelas de nivel internacional los observen. Entonces, se necesita apoyo cultural en ese aspecto hacia los jóvenes; sería bueno…

¿Cuáles son tus metas a corto, mediano y largo plazos?

Mi meta a corto plazo es seguir subiendo dentro de la Compañía, ver hasta dónde puedo llegar, si puedo superar mis límites. He estado muy lejos de mi tierra, extraño mucho a mi familia, a la gente de aquí, entonces en un futuro me gustaría venir e intentar… no sé si hacer una escuela o algo así para meter proyectos de danza y traer mucha danza a Yucatán en general.

Para que la gente tenga acceso a la danza…

Exacto, para que puedan presenciar un ballet completo, que casi no se trae aquí; que vean un “Lago de los cisnes” completo con una buena producción, que vean un “Cascanueces” con una producción como la que tenemos en el Auditorio Nacional.

¿Crees que Mérida tiene la infraestructura para este tipo de espectáculo?

La tiene, pero hace falta el presupuesto.

¿Crees que la gente estaría dispuesta a pagar el boleto?

Yo creo que sí y la gente, al menos a los eventos de cultura en los que he venido, definitivamente sí va.

Unas palabras a los lectores del Diario…

Me gustaría invitarlos, a acercarse a la danza, al ballet, que si tienen hijos (que se interesen en este arte) que los apoyen, creo que lo más importante para estar en esta carrera es el apoyo de los padres, también de los maestros. Y que se den una oportunidad de saber qué es el ballet, yo creo que les va a gustar.— Eunice Cruz Molina

De un vistazo

Desde los 10 años

Braulio Fernández Manzanilla comenzó sus estudios de ballet a los 10 años de edad en Mérida, en DAR. Tras obtener una beca y con dos años de entrenamiento se fue a Córdoba a continuar sus estudios en el programa ProVer (programa gratuito y profesional de ballet para varones).

Ganador de concursos

Ha participado y triunfado en concursos nacionales, entre los que destaca el Concurso Nacional de Ballet Infantil y Juvenil, en el que ganó el primer lugar en 2017 y en 2019.

Viaje al extranjero

Como ganador de becas para estudiar en el extranjero ha cursado estudios en reconocidas instituciones, como el Houston Ballet, The Joffrey Ballet School, Alberta Ballet School, The Washington School of Ballet y English National Ballet School.

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