Con la alegría propia de esta época y la “heladez” que con tanta ilusión esperamos los yucatecos todo el año, acudimos a escuchar a la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) como pocas veces se deja ver: festiva y relajada, con la informalidad y el regocijo que dicta la Navidad.
En el trópico “cayó la nieve”, vimos renos volando, viajamos en trineo y disfrutamos de esos villancicos en español que nos remontan a infancias felices envueltas en papel de regalo e inocencia. Aunque los villancicos son una forma muy antigua de celebrar con alegría el nacimiento de Cristo, son atemporales y cada año se estrenan versiones de los ya existentes, como se vio en la “Gala sinfónica navideña” de la OSY.
Dos temas, “El niño del tambor” y un “medley” de “Campana sobre campana” y “Los peces en el río”, fueron arreglos del maestro Pedro Carlos Herrera.
José Areán, director de la OSY, no perdió la oportunidad de agradecer al compositor y director de la Orquesta Típica Yukalpetén, presente entre el público del auditorio del Palacio de la Música, por la premura con la que hizo los arreglos para la OSY, y destacó: si hay alguien que puede hacer un arreglo de última hora, con la calidad que amerita la Sinfónica, es precisamente el músico yucateco.
Invitados especiales
En la orquesta había algunos “invitados” inusuales: Santa Claus, el Grinch, un reno, un arbolito navideño y varios músicos con gorritos de “Santa” rojos y azules que encantaron al público, que celebró sobre todo la presencia del Grinch (David Martínez) en los timbales.
La gala dio inicio con el “Villancico de las campanas” de Mikola Leontóvich con arreglo de Richard Hayman, seguido por la Farandole de la Suite número 2 de “La arlesiana” de Georges Bizet, que dio pie a una de las intervenciones de José Areán con datos sobre las obras y los compositores que integraron el programa.
De Bizet, por ejemplo, recordó que es autor de la ópera más representada del mundo, “Carmen”, pero que en vida no tuvo el reconocimiento que merecía.
El director también mencionó el interés de la Orquesta por interpretar villancicos en español, tal y como los escuchamos muchas veces de niños, con cantantes y grupos de moda, para mayor comprensión y disfrute del público en general, sobre todo en esta época en la que el mensaje de los villancicos es tan importante.
“Cántico de Navidad” de Adolphe Adam fue la oportunidad para escuchar a dos educadas voces del Taller de Ópera de Yucatán que dirige la maestra María Eugenia Guerrero: la mezzosoprano Marcela Echeverría, poseedora de un hermoso vibrato, y Ángel Herrera, tenor. Ambos dieron muestra del nivel de los cantantes que forma la maestra Guerrero Rada.
El coro, conformado por una veintena de cantantes, acompañó a la Orquesta en varios temas, como los dos arreglos del maestro Pedro Carlos, y “Adeste Fideles”, uno de los villancicos más antiguos que existen, con arreglos de Arthur Harris y W. Silvester, entre otros.
Regalo navideño
El concierto, fuera de la programación de la temporada de la OSY que recién concluyó, fue un regalo navideño anticipado para los que estábamos ahí. “Festival navideño” y “Viaje en trineo” de Leroy Anderson, por ejemplo, son de esas melodías que contagian alegría descaradamente, mientras que “Greensleeves” de Ralph Vaugh Williams, en la que destaca el arpa (Guadalupe Corona), nos hizo sentir la nostalgia por una temporada que uno desearía menos breve.
Tras el intermedio, la OSY abordó seis danzas de la suite más navideña de todas, la del ballet “El cascanueces”, con música de Tchaikovsky: Obertura, Marcha, Danza rusa Trepak, Danza china, Danza de los mirlitones y Vals de las flores, que nos hicieron evocar a la pequeña Clara alrededor del árbol navideño mientras recibía un cascanueces de regalo que luego cobraría vida y la llevaría a un mundo mágico poblado de muñecos.
El coro se volvió a lucir con dos números del “Gloria” de Vivaldi, cuyo texto forma parte del cuerpo de la misa: el número inicial, música exuberante y alegre, muy interpretada en las bodas, por cierto, Gloria in excelsis Deo (allegro), y el número final, Cum sancto spiritu, una fuga doble final en la que el Taller de Ópera todavía no mostraría todo su potencial.
Lo haría en otra obra sacra, el Aleluya de “El Mesías” de Händel, una de las piezas corales más conocidas e interpretadas que suele escucharse en los principales auditorios de todo el mundo durante de las fiestas navideñas, compuesto para coro mixto, orquesta de cuerda, continuo, dos trompetas y dos timbales, y en el que destacan esas frases que se repiten y superponen en distintas disposiciones corales e instrumentales en un rico contrapunto imitativo.
Varios solos merecieron aplausos durante la gala, como los de las flautas, la flauta principal de Joaquín Melo, la trompeta principal de Rob Myers y, desde luego, la sección de cornos y la de las percusiones, con instrumentos típicos de esta época como la pandereta, el triángulo o las campanas, además del xilófono, sin faltar efectos especiales como los “relinchos” en “Viaje en trineo” o los “Jo, jo, jo” que resonaron en todo el auditorio, llenándolo de ilusión.
Del concierto salimos cantando algunos de nuestros villancicos favoritos, si es que hay alguno que no pueda serlo, disfrutando de la decoración y las luces de colores de parques y avenidas.
La “Gala sinfónica navideña” se ofrecerá de nuevo hoy, de manera gratuita, en el anfiteatro del Gran Parque de La Plancha, a las 6 de la tarde.— PATRICIA GARMA MONTES DE OCA
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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam
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