• José Trinidad Quintal, César y José Marrufo y Fernando Vadillo en su presentación de anteanoche en el Museo de la Canción Yucateca
  • Arriba, el momento en que integrantes de Los Juglares reciben la medalla; a la izquierda, Sofía Pech Bolio durante su interpretación

Anteanoche se vivió emotiva velada en el corazón de Yucatán, cuando Los Juglares celebraron 35 años de carrera artística con la recepción de la medalla otorgada por el Museo de la Canción Yucateca en la modalidad de agrupación, seguida de un concierto en el recinto.

El evento fue un tributo a su trayectoria en la música y un recorrido por los temas que ha marcado a generaciones de yucatecos.

La cita reunió a autoridades e integrantes de la comunidad artística local. Entre los presentes se encontraban Fidencio Briceño Chel, director general de Museos y Patrimonio, en representación de la secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño; Domingo Rodríguez Semerena, rector de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY); Elena Fernández Moral, presidenta del Consejo Directivo del Museo de la Canción Yucateca; Luis Pérez Sabido, presidente vitalicio de la Sociedad Artística “Ricardo Palmerín”, y Sofía Pech Bolio, embajadora del museo.

La noche comenzó con la entrega de la Medalla Museo de la Canción Yucateca en reconocimiento a la trayectoria de Los Juglares y su contribución a la música de Yucatán. La recibieron cada uno de sus integrantes: Fernando Vadillo, José y César Marrufo y José Trinidad (Trino) Quintal.

Se le concedió también de manera póstuma a José Vadillo Vázquez, cantante fundador, y cuya hija aceptó la presea en su nombre.

“Éste es un acto de justicia”, expresó Elena Fernández Moral sobre el reconocimiento a Los Juglares.

Con un aplauso extenso los presentes celebraron la distinción a los músicos.

La noche apenas comenzaba, pues tras la ceremonia Los Juglares ofrecieron un concierto que duró más de dos horas y media y en el que deleitaron al público con un repertorio que abarcó lo mejor de su carrera. En su actuación no solo revivieron clásicos de la música local, sino que también interpretaron canciones de íconos de la música mexicana como Juan Gabriel, José José y Armando Manzanero.

“Sabor a mí”, “El día que me quieras” e incluso “Santa Claus llegó a la ciudad”, con la que abrieron el repertorio, fueron coreadas a todo pulmón por los asistentes, entre muchos temas más.

La emoción y el júbilo se hicieron palpables entre el público, que disfrutó de las interpretaciones del cuarteto. “Nuestro amor por la música ha sido el motor durante estos 35 años”, declaró Fernando Vadillo, líder del grupo, entre aplausos.

“Hoy, más que nunca, nos sentimos agradecidos por el reconocimiento y por seguir tocando para todos ustedes”. La noche transcurrió con risas, “bombas” y hasta baile sobre y bajo el escenario.

Uno de los momentos más destacados ocurrió con la invitación a Sofía Pech Bolio a subir al escenario. La embajadora juvenil del Museo de la Canción Yucateca derrochó talento junto a Los Juglares, con los que interpretó “Despierta paloma”.

Los músicos aseguraron que ella será una digna sucesora de quienes atesoran y promueven la trova yucateca, como ha venido haciendo con el dueto que forma junto con su hermana.

Así, en eco resonaron las canciones que dieron luz a la noche, ya que los presentes no dudaron en encender las linternas de sus teléfonos y llenar el ambiente de fulgor. Los Juglares demostraron una vez más que la música tiene el poder de tocar el alma y que, aunque el tiempo pase, sus melodías seguirán siendo un lazo entre el ayer y el hoy, entre los corazones de los yucatecos y el mundo.

Presentaron a sus músicos acompañantes: Willy Domínguez en las percusiones, Ricardo Escalante en las timbaleras y a Luciano en la batería. “Éstos son nuestros primeros 35 años, aquí nos vemos en otros 35 aunque nos traigan en sillas de ruedas y con oxígeno”, se escuchó decir al micrófono.

La noche concluyó con el público en pie, aplaudiendo y bailando junto al cuarteto.

Las canciones de Juan Gabriel fueron las elegidas para el cierre y el “Noa noa” hizo levantar a todos de sus asientos para bailar antes de clausurarse la velada.— Darinka Ruiz Morimoto

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