• Nicolás A. Andrés Doger —con su esposa Nazta Catrib Fillad— fue reconocido póstumamente con la distinción Legado Libanés 2024
  • Fotografía de familia de don Nicolás A. Andrés Doger, a quien se le otorgó a título póstumo el reconocimiento Legado Libanés 2024 en los pasados Premios Cedro del Club Libanés de Mérida

Don Nicolás A. Andrés Doger, nacido en 1901 en Batroun, Al-Koura, Líbano, fue un hombre cuya vida ejemplifica el valor del trabajo, la perseverancia y el profundo compromiso con el bienestar de los demás.

Hijo de don Abram Andrés y doña Saide Doger, emigró en 1921 junto con su esposa, doña Nazta Catrib Fillad, huyendo de la inestabilidad política y económica de su tierra natal.

Tras una travesía marítima que fortuitamente culminó en el puerto de Progreso, Yucatán, la pareja se instaló en Mérida, donde su carácter resiliente y espíritu emprendedor florecieron.

En el barrio de San Cristóbal criaron a sus hijos Afif, Abram, Juan, Lidia y Alberto, cimentando una familia unida por valores de integridad y esfuerzo.

Nicolás Andrés supo detectar el potencial económico de la Mérida de los años 20. Se destacó en actividades comerciales y agroindustriales, desde la comercialización de madera y henequén hasta la producción de copra y ganadería. Sin embargo, su verdadero legado radica en su labor altruista, especialmente en el asilo de ancianos Brunet Celarain.

El asilo Celarain

Fue en la década de 1960 cuando don Nicolás descubrió el estado crítico de este asilo, hogar de muchos adultos mayores desamparados. Movido por su generosidad y empatía, emprendió un ambicioso proyecto para renovar las instalaciones, proporcionarle el equipamiento adecuado y asegurar condiciones dignas para sus ancianos residentes.

Gracias a su liderazgo, movilizó recursos de su círculo social y empresarial, cubriendo personalmente los déficits financieros.

Su hija doña Lidia Andrés Catrib continuó esa obra con la misma pasión, perpetuando el espíritu de servicio familiar hasta los días finales de su vida.

Nicolás Andrés Dájer, nieto de don Nicolás, quien lleva orgullosamente su nombre, compartió emotivos recuerdos del abuelo.

“Para nosotros, el abuelo siempre fue ejemplo de integridad, honestidad, empatía, humildad, amabilidad y generosidad. Esos valores los seguimos preservando en todas las ramas de nuestra familia”, declaró.

Abuelo ejemplar

Don Nicolás no solo disfrutaba de convivir con sus nietos, sino que los incluía activamente en su vida diaria.

“No era cuestión de visitar al abuelo, sino que él nos llevaba a sus actividades, ya fuera a los ranchos ganaderos o al Cocal San Bruno. Nos hacía partícipes, no en el trabajo, pero sí en su compañía. Era un abuelo presente, cariñoso y empático”, recordó al Diario.

Una anécdota que resalta es su humildad.

“Cuando alguien intentaba reconocerlo por su labor en el asilo Brunet Celarain, él rechazaba cualquier mérito. Decía que la obra no era de él, sino de la comunidad. Era un hombre verdaderamente modesto”.

Incluso en su hogar, aunque reflejaba comodidad, su habitación era austera, casi como si se tratara de la celda de un fraile franciscano.

Aunque don Nicolás siempre recordó sus raíces libanesas, su compromiso estaba con su nueva patria.

“Él decía que éramos mexicanos y que el Líbano era un recuerdo. Nunca tuvo la intención de regresar permanentemente; se enraizó completamente en México, particularmente en Yucatán”, afirmó su nieto.

Don Nicolás falleció el 6 de diciembre de 1995 a los 94 años, dejando un legado que trasciende generaciones. Su bondad, humildad y visión de servicio lo convirtieron en un hombre admirado por todos. Hoy, su memoria vive no solo en las historias de su familia, sino también en las vidas que transformó a través de sus acciones.

Legado Libanés 2024

Por su dedicación y contribuciones, el Club Libanés de Mérida le otorgó recientemente, a título póstumo, el reconocimiento Legado Libanés 2024, honrando a un hombre cuya vida es ejemplo de honor y generosidad.

“Si no hacemos algo para mejorar el mundo, ¿a qué venimos?”, solía decir don Nicolás. Y en cada rincón de Mérida donde resuena su obra esa pregunta encuentra su respuesta.— DARINKA RUIZ Morimoto

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán