¿Acaso no es lindo pensar que mañana es un nuevo día con ningún error en él todavía? (L.M. Montgomery, escritora canadiense)

El último día del año es como una telaraña de sueños, donde los segundos se deshilachan en hebras de la materialidad que creamos durante trescientas sesenta y cuatro lunas anteriores.

La fragilidad del futuro desconocido es igual a la suma de nuestras intenciones y a la resta de intentos pasados por construir realidades inconclusas.

Es como una obra de teatro por estrenar… las luces, los actores, el recinto están listos, pero no tenemos la seguridad del éxito en la taquilla de la vida.

Pero el simple hecho de pararnos sobre el escenario del día a día, actuando e improvisando a cada momento es un orgullo, pues son las personas valientes las que salen a darlo todo, a veces plenas, en ocasiones rotas pero teniendo claro que la función siempre continúa.

Dicen que somos seres espirituales viviendo una experiencia humana… gotitas de agua en la inmensidad del océano… destellos de Luz en la explosión de los rayos del Sol… perfectos en nuestra imperfección.. Un todo-nada, un gana-pierde… Y a mí me gusta verlo así, para bordar este nuevo ciclo con todas esas posibilidades que cada quien sea capaz y teniendo siempre en cuenta que siempre habrá oportunidades, pues hasta un reloj descompuesto dará la hora correcta dos veces al día.

Feliz y entrañable comienzo en este 2025.

Licenciada en Ciencias de la Comunicación.

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