Una emotiva procesión tuvo lugar este día en la colonia Cortés Sarmiento, como parte de las festividades en honor al Santo Niño de Atocha, una de las devociones más queridas y significativas para los fieles católicos.
Desde temprano, a las 6 de la mañana, iniciaron las fiestas patronales con las tradicionales mañanitas al Santo Niño, seguidas por la solemne procesión que dio inicio a las 5:30 de la tarde desde la Parroquia Santo Niño de Atocha, marcando un día de celebración profunda y unidad comunitaria.
La celebración en su procesión estuvo marcada por la participación de los Reyes Magos, quienes acompañaron la imagen del Santo Niño y de Santa María al frente de la marcha, seguidos por familias y vecinos llenos de devoción.
Los niños, vestidos con trajes azules en honor al patrono, caminaron con orgullo, mientras sus padres los miraban con emoción y satisfacción. Por las calles, se pudo observar cómo algunos vecinos colocaron imágenes del Niño de Atocha fuera de sus hogares, esperando recibir la bendición al paso de la procesión. Fue un recorrido lleno de fe y alegría compartida.
Tradición del Santo Niño de Atocha: historia
El Santo Niño de Atocha tiene sus raíces en el siglo XIII, en España, cuando se le atribuyeron milagros durante la ocupación musulmana. Según la tradición, el Niño, vestido como un peregrino, llevaba alimentos y agua a los prisioneros cristianos, quienes, al no recibir visitas por parte de adultos, eran milagrosamente atendidos por este niño que siempre regresaba con su canasta llena. Con el tiempo, su devoción se extendió a América, especialmente en México, donde los fieles lo veneran como protector de los necesitados, los viajeros y los enfermos.
El fervor y la devoción al Santo Niño de Atocha se sintieron con fuerza durante la procesión, especialmente gracias al pequeño custodio Ian Atocha Alonso Pérez, de tan solo 8 años. Con entusiasmo desbordante, Ian no dejaba de gritar: “¡Viva el Santo Niño de Atocha!”, contagiando alegría y fervor a todos los asistentes que lo acompañaban en el recorrido.
Entre los fieles se encontraba Carlos Cetina Polanco, originario de San Sebastián, quien compartió su testimonio de fe y gratitud hacia el Santo Niño. Recordó un momento milagroso de su infancia:
“Cuando era niño no podía caminar. Tenía dos años, y mi abuelita me llevó a la parroquia del Santo Niño de Atocha en la colonia Sarmiento, vestido como él. Esa noche aún no podía caminar, pero al día siguiente, milagrosamente, ya podía caminar”.
Desde entonces, Carlos ha mantenido una fe inquebrantable en el Santo Niño de Atocha, a quien considera su protector y guía.
Mientras la procesión recorría las calles, en las afueras de la parroquia se terminaban los preparativos para la verbena y la misa, que se llevó a cabo en el campo deportivo presidida por el arzobispo Gustavo Rodríguez Vega.
Durante la homilia, Monseñor Gustavo Rodríguez Vega agradeció la oportunidad de celebrar, por décima ocasión, la fiesta patronal del Santo Niño de Atocha en la comunidad. Destacó con alegría que el clima este año fue más agradable en comparación con años anteriores, lo que permitió una reunión tranquila y llena de devoción.
“Bendito sea Dios que nos permite reunirnos con tranquilidad en este lugar para alabar al Señor y darle gracias por su presencia en medio de nosotros”, expresó.
Reflexionó sobre la importancia de la devoción al Santo Niño de Atocha, una tradición española que llegó a México, especialmente a Yucatán, para quedarse y fortalecer la fe de los fieles. El Arzobispo también mencionó que la fiesta de la Epifanía es la celebración de la manifestación de Dios a las naciones y subrayó la relevancia de los Reyes Magos como ejemplo de búsqueda de la verdad y de Dios.
“Esos magos eran en realidad hombres de ciencia, no magos que hicieran magia, sino auténticos buscadores de la verdad”.
Enfatizó que la fe y la ciencia no están en conflicto, sino que se complementan, y exhortó a los fieles a profundizar en su conocimiento de la fe.
“Es triste ver que hay muchos católicos que no se ocupan de estudiar su propia fe”, lamentó, invitando a todos a crecer en el conocimiento de las grandes verdades reveladas.
También destacó el significado universal del mensaje de la Epifanía: “Dios es Dios para toda la humanidad. La Navidad es la manifestación de Dios en carne humana, y el secreto que San Pablo menciona es que también los paganos son hijos de Dios y están llamados a formar parte del pueblo creyente”.
Concluyó animando a los fieles a aprovechar el Año Jubilar 2025, que conmemora los 2025 años de la Encarnación de Jesucristo.
“Ojalá que así como los magos peregrinaron con fe y esperanza, también nosotros seamos peregrinos de la esperanza durante este año jubilar”.
Invitó a buscar una vida renovada en la gracia de Dios, dar testimonio de fe y aprovechar las indulgencias plenarias, no solo para beneficio personal, sino también para las almas de los difuntos.








