• Lucero Flores y Socorro Loeza en un momento de la representación de “Sujuy Ja’”, anteanoche en el patio central del Centro Cultural Olimpo
  • A la izquierda, Lucero Flores y Wendy Palomeque; arriba, el público en el Centro Cultural Olimpo; Lucero Flores, Socorro Loeza y Dana Góngora, y Lucero y Dana
  • Obra de teatro Sujuy Ja'.-Darinka Ruiz

En una noche bañada por la luz de la Luna, el patio central del Centro Cultural de Mérida Olimpo fue escenario de una experiencia de múltiples sensaciones, en una combinación de música, teatro y memoria ancestral.

“Sujuy Ja’”, obra teatral acompañada de sonidos antiguos, vestida con ópera contemporánea cantada en maya, deslumbró a cientos de asistentes en el marco del Mérida Fest 2025.

Esta pieza, creada por un colectivo de artistas de Yucatán y los Países Bajos, explora historias míticas y actuales sobre el agua en México, desde su papel en la creación del mundo hasta los retos ambientales que afrontan las comunidades mayas hoy en día.

La historia se desarrolla en torno a las tres diosas guardianas de los cenotes, esos cuerpos de agua sagrados que desde la Antigüedad han sido considerados puertas al inframundo y símbolos de vida.

Esta obra relata cómo la soga sagrada, que alguna vez unió a las comunidades mayas, fue rota en la época colonial.

Con un tono lírico, también se narra el misterio de un cenote que contiene la última agua del mundo y es protegido por una diosa que, pese a tener el corazón roto, sigue buscando luces de esperanza en aquéllos que aún luchan por la preservación del líquido.

Todo narrado y cantado en lengua maya.

Investigación

La ópera presentada fue el resultado de una profunda investigación sobre el patrimonio musical de la cultura maya, que comenzó el año pasado y ha involucrado a artistas, investigadores y guardianas del patrimonio, como las artistas escénicas mayas Socorro Loeza y Lucero Flores, la cantante Dana Góngora, la percusionista Wendy Palomeque y la directora Miranda Lakerveld, entre otros.

Esta colaboración también incluyó el trabajo del investigador maya Freddy Poot Sosa y la dramaturga Alex Benavides, así como una alianza con instituciones y colectivos como Ja’ Kanules Telchaquillo, U Popolnajil Loolankil, y el Teatro de La Rendija.

Este esfuerzo fue respaldado por el Ayuntamiento de Mérida, la Universidad de las Artes de Yucatán y la Secretaría de la Cultura y las Artes (Sedeculta).

La obra contó con un programa de mano que contenía la traducción al español de los textos para que el público pudiera comprender mejor los mensajes transmitidos. La interpretación de la soprano Dana Góngora, cuyo canto resonó en el alma de los asistentes, hizo vibrar el llamado urgente a cuidar el líquido sagrado.

Su delicada voz y la profundidad emocional de la música ayudaron a que el mensaje trascendiera el simple acto artístico para convertirse en una protesta contra la industria, la contaminación y la posible extinción del agua.

El espectáculo no solo fue una celebración de la cultura maya, sino también un acto de resistencia.

En un contexto de creciente preocupación por la contaminación de los cenotes de Yucatán, colectivos mayas y asociaciones civiles se unieron en un llamado de alerta contra empresas que amenazan la vida en la región.

Los residuos industriales que contienen sustancias tóxicas ponen en peligro tanto la biodiversidad como la salud de las comunidades que dependen de esos cuerpos de agua para su sustento.

El público, compuesto por varias centenas de personas, se mantuvo atento durante toda la función, cautivado por la conjunción de música, iluminación y la atmósfera íntima del foro al aire libre.

La puesta en escena, en la que los espectadores se acomodaron en cojines al ras del suelo o en sillas, ofreció una experiencia que reflejaba el carácter comunitario y espiritual de la obra.

Cuando la última nota resonó en el aire, los aplausos fueron una gran ovación, en reconocimiento al talento artístico y también la relevancia de un mensaje que no puede ser ignorado: el agua es vida y su conservación es responsabilidad de todos.

Reconocimiento

Al finalizar la obra, el grupo teatral, conformado mayoritariamente por mujeres, recibió un reconocimiento de las autoridades municipales, que destacaron su labor en la preservación del patrimonio cultural y natural, así como su contribución a la denuncia de la contaminación ambiental.

“Sujuy Ja’” es una muestra de que el arte puede ser un vehículo para la reflexión, la resistencia y la protección del patrimonio, no solo cultural, sino también natural. En un contexto en que la lucha por el agua se intensifica, la obra es un canto de esperanza, resistencia y unidad.— Darinka Ruiz Morimoto

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán