Con las enseñanzas de su patrono San Sebastián Mártir, anoche concluyeron los festejos en honor del santo en la parroquia dedicada a él.
Después de la última misa de las celebraciones, presidida por el presbítero Gabriel Gamboa Crespo, la imagen del patrono salió a bordo de una camioneta para encabezar una procesión por las calles del barrio de San Sebastián, acompañada de charanga y banda de guerra.
Las campanas del templo repiquetearon y se escuchó el sonido de los voladores.
La fiesta del santo mártir se conmemoró ayer, por lo que para despedir la celebración patronal acudieron los integrantes de los gremios que tomaron parte en esta celebración, que se inició el viernes 10 pasado. Los grupos cargaron con orgullo sus estandartes.
La fiesta llegó a su fin cuando la imagen de San Sebastián fue subida a su nicho y se escucharon canciones con música de mariachi. La noche fresca, con viento y nublada no impidió que acudieran decenas de devotos a la iglesia.
En la homilía de la misa, el padre Gamboa Crespo dijo que para ser discípulos de Jesucristo no basta con ayunar o cumplir con prácticas religiosas o ritualistas.
“¿Quieres ser discípulo de Jesucristo? No reduzcas tu práctica religiosa a simples ritos. Déjate conducir por el poder y el amor y la fuerza del Espíritu de Dios, que es el que empujó a Jesucristo a dar la vida como lo hizo con pecadores y con enfermos, dando de comer al hambriento”.
El sacerdote pidió poner atención al prójimo. “Aquí demuestran mucho amor a Dios, pero ¿dónde quedó el amor al prójimo?”.
El sacerdote recordó que San Sebastián Mártir fue un soldado romano que nunca negó a Dios y ayudó a las personas a su alrededor. “San Sebastián fue descubierto llevando comida y Eucaristía a los que estaban encarcelados. Les daba de comer y les daba toda esa atención arriesgando su vida”, recordó.
El presbítero Lorenzo Mex Jiménez, párroco de San Sebastián, concelebró la misa. La parroquia se volverá a poner de fiesta en agosto próximo con motivo de la celebración a Nuestra Señora de la Asunción.— CLAUDIA SIERRA MEDINA







