El investigador Víctor Hugo Medina durante su ponencia en Kanasín
El investigador Víctor Hugo Medina durante su ponencia en Kanasín

En una hora de charla, el investigador Víctor Hugo Medina Suárez reveló datos de la parroquia de la Inmaculada Concepción de Kanasín que muchos feligreses desconocían. En la plática, llamada “Los iconos sagrados de Kanasín en el siglo XIX. La recopilación de historias perdidas”, Medina Suárez habló de piezas que han estado en la iglesia por siglos y de otras que se perdieron con los años.

La ponencia, que formó parte de las actividades conmemorativas de los 75 años de la coronación de la imagen patronal, tuvo lugar en el interior del templo, cuyas bancas fueron ocupadas en su totalidad. Al inicio de su presentación, el también profesor de la Universidad Autónoma de Yucatán habló de la llegada de la orden franciscana a América.

“Los franciscanos son los fundadores de casi todos los pueblos de Yucatán, incluyendo Kanasín”, indicó el profesor, quien hizo un repaso de la llegada de la congregación a Yucatán y la construcción de su convento capitular en un cerro donde hoy se encuentra el mercado Lucas de Gálvez de Mérida.

Explicó que los franciscanos levantaron otros conventos en Yucatán, que eran conocidos como guardianías (Izamal, Maní, Motul, Conkal). Asimismo, construyeron vicarías (conventos menores como el de Tecoh) y visitas, como se conocía a las iglesias donde el fraile solamente iba para brindar los servicios para luego regresar a su convento.

La iglesia de Kanasín, informó, era de visita y consistía nada más de un arco (donde hoy está el altar de la actual iglesia) similar al de la zona arqueológica de Dzibilchaltún. Para el año 1582, Kanasín o Tikalnasín (como se lee en uno de los documentos que exhibió) estaba registrado como un pueblo visita del convento grande de Mérida.

El investigador compartió que el fraile Diego López de Cogolludo dejó un listado de los patronos de los pueblos de Yucatán, en el cual los Tres Reyes Magos aparecen como los de Kanasín.

“Desconocemos en qué momento cambio la devoción”, admitió el profesor Medina, quien luego dio a conocer un inventario de las imágenes que había en la iglesia de Kanasín en 1827:

Un crucifijo grande en el altar mayor con sus potencias (rayos sobre su cabeza), coronas, flores y clavos; la Señora de la Concepción con su corona de plata y un San Gaspar también con una corona de plata y que era el patrono de Kanasín.

Esas imágenes, agregó, se salvaron de momentos de destrucción como la Guerra de Castas y de la persecución cristera. El Cristo, de hecho, aún conserva algunas potencias, no así la Virgen, que perdió su corona de plata (la que tiene actualmente se hizo de oro por el pueblo).

Acerca de dónde acabaron la corona y las alhajas de la Virgen, el investigador relató que durante la Guerra de Castas el gobierno no tenía recursos para la defensa del Estado y entonces recurrió al obispo, quien ordenó que se recogieran las alhajas de los santos de las iglesias para apoyar a la autoridad.

“Con eso se obtuvo recursos, por eso muchas imágenes perdieron sus alhajas”, reveló el profesor.

Compartió que otro documento, fechado en 1835, señalaba que en el altar estaba la imagen del Señor de la Buena Muerte con una corona de plata. “Hace referencia a la misma cruz, que está allí”, afirmó señalando al Cristo del altar.

Ese mismo decía que estaba la Señora de la Candelaria con su corona de plata con peso de 12 onzas y un vestido de razo.

El investigador hizo notar que esa Virgen en realidad es la Inmaculada Concepción y que posiblemente la persona que hizo el inventario se equivocó. El inventario igualmente menciona las imágenes de un Nazareno y un San Francisco.

Concluyó su exposición hablando de San Gaspar, cuya imagen en Kanasín, aseguró, es una pieza de mucho valor histórico “que merece un lugar, que merece un culto, una devoción que permita la reflexión de los valores cristianos”.— IVÁN CANUL EK

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