A nivel mundial, existe un problema que afecta a todos los países, a los seres humanos y es una realidad que los ecosistemas están en peligro. No podemos retroceder el tiempo, pero sí podemos tener una mentalidad para preservar y mejor el medio ambiente.
En 1972 surge la Declaración de la Conferencia de la Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente para crear conciencia e implementar principios para orientar a la sociedad para preservar el entorno natural.
Durante el Seminario Internacional de Educación Ambiental que se efectuó del 13 al 22 de octubre de 1975, en el que participaron expertos de más de 70 naciones, se plasmaron sus objetivos básicos en la Carta de Belgrado. También se definieron los puntos importantes para ayudar a los grupos sociales y a las personas a involucrarse activamente en la educación ambiental.
Los objetivos de la educación ambiental son los siguientes:
Conciencia y conocimiento: Adquirir mayor sensibilidad y comprensión básica del medio ambiente, además de su problemática.
Actitudes y aptitudes: Ayudar a desarrollar valores, compromiso y habilidades para proteger y mejorar el medio ambiente.
Acción: Crear nuevos patrones de comportamiento desde la responsabilidad que ayuden al individuo y comunidad a cuidar el entorno.
Capacidad de evaluación: Evaluar los programas de educación ambiental en función de los factores ecológicos, sociales, económicos y educacionales.
Participación: Ayudar a las personas y a los grupos sociales a que desarrollen su sentido de responsabilidad y a que tomen conciencia de la urgente necesidad de prestar atención a los problemas del medio ambiente, para asegurar que se adopten las medidas adecuadas al respecto.
El propósito de celebrar el Día de la Educación Ambiental, el 26 de enero, es crear conciencia sobre la problemática a nivel global y a nivel local.
La educación ambiental debe ser un proceso continuo y permanente que se debe ir adaptando a las necesidades de cada época, dando respuesta a la crisis que afecta al planeta.
Abogado y asesor jurídico.
