El miedo a las serpientes se considera un factor evolutivo de los primates, que comenzaron a temer a esos reptiles ante la posibilidad de ser mordidos o devorados.

Investigadores de distintas ramas científicas han llegado a la conclusión de que el miedo a las serpientes también es una conducta aprendida por motivos religiosos, culturales y sociales.

En el marco de las actividades de la XVII Reunión Nacional de Herpetología, que finaliza mañana en Mérida, ayer tuvo lugar un conversatorio sobre serpientes mexicanas, en el cual Leonardo Fernández Badillo, del herpetario X-Plora Reptilia, en Hidalgo, explicó el origen del conflicto entre serpientes y seres humanos y cómo a través de la práctica de la traslocación se puede proteger a esos animales.

Indicó que al año se reportan 130 mil muertes por mordedura de serpientes y 400 mil discapacidades. En México, el mayor número de incidentes de mordedura se da con la familia de los vipéridos: 99.5% de los casos.

Aunque no todas las serpientes son venenosas, la difusión pública de esos casos es motivo de una mortalidad elevada de reptiles a manos de personas, dentro y fuera de áreas protegidas.

A pesar de que existe un decreto que respalda a las áreas naturales protegidas, los pobladores locales matan a todas las serpientes, estén o no en peligro de ser mordidos por ellas. Esto representa una amenaza constante en su preservación.

Al año, ocho millones de serpientes mueren por distintos factores, ya sea la pérdida del hábitat, el sacrificio intencional de los pobladores, el tráfico ilegal y el atropellamiento vehicular. Incluso la recolecta de especies es un factor importante.

Se han propuesto varias estrategias para mitigar este conflicto; una de éstas es la traslocación, que consiste en el rescate y reubicación de los reptiles, la mejor opción para prevenir mordeduras y mortalidad de serpientes.

Se han establecido dos formas de traslocación: a corta y a larga distancias. La corta implica mover a la serpiente a poca distancia dentro de su ámbito hogareño, mientras que la larga consiste en moverla a kilómetros del área donde comúnmente vive.

Antes de optar por alguna de estas estrategias se debe realizar una evaluación para evitar que la acción sea negativa para la fauna y represente mayor mortalidad de la especie. “En México hay cuatro trabajos de traslocación”, señaló el expositor.

Fernández Badillo advirtió que al hacer una liberación siempre se debe procurar que sea lejos de una carretera, fraccionamiento o industria, debido a que, si logra orientarse, la serpiente podría morir intentando regresar a su hábitat.

“Los trabajos de traslocación tienen que estar acompañados de educación ambiental a las comunidades. Si no capacitamos a la gente y resolvemos la problemática del accidente físico en el sitio, mover o no mover animales no va a resolver nada”.— KARLA ACOSTA CASTILLO

Serpientes Identidad nacional

Juan Saúl Báez Torreblanca es otro de los participantes en la Reunión de Herpetología.

Compromiso

Báez Torreblanca recordó el compromiso de herpetólogos y biólogos con la preservación de las serpientes, principalmente en estados como Tabasco, que cuenta con 60 especies, y los de la Península, donde hay 58.

Fascinación

“La intención es causar fascinación por estos ejemplares y a su vez desmentimos ciertos mitos que son perjudiciales para ellos”, dijo.

Animal mitológico

Reconocer el valor de las serpientes como parte de nuestra identidad puede ser una estrategia para su preservación. “Muchas culturas alrededor del mundo consideran a la serpiente un animal mitológico”, recordó el profesional. “No mucha gente se da cuenta, pero las serpientes forman parte de nuestra identidad nacional. La mayoría de las serpientes de cascabel son mexicanas y son una especie reconocida a nivel mundial”.

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