“¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a ver nuestro matrimonio como una vocación, como una oportunidad de poner ese llamado al servicio del Señor?”, pregunta el sacerdote Jorge Martínez Ruz
“¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a ver nuestro matrimonio como una vocación, como una oportunidad de poner ese llamado al servicio del Señor?”, pregunta el sacerdote Jorge Martínez Ruz

El Día de San Valentín es una tradición que se ha ido implantando en casi todo el mundo, de manera particular en América, “pero lamentable es por su creciente comercialización durante el siglo XX y XXI”, indicó el presbítero Jorge Martínez Ruz.

La costumbre dicta que los enamorados, novios o esposos expresen su amor y cariño mutuamente. “Mientras más grande sea el detalle más grande el amor”, dijo.

El comercio compite por vender, añadió el sacerdote, quien es vocero de la Arquidiócesis de Yucatán y párroco de San Juan Bosco.

Aunque la mayoría piense que la fecha se celebra desde hace poco tiempo y que surgió en centros comerciales, “como católicos nos compete clarificar varios detalles”.

Después de una investigación de sus orígenes, consideró importante compartir la información.

¿De dónde nació el Día de San Valentín?

El origen de esta fiesta proviene de una historia que data de la época del Imperio Romano y tiene como protagonista a Valentín de Terni, un sacerdote católico. La celebración es de origen anglosajón y comenzó a cobrar notoriedad en el siglo XIV, tomando como nombre Día de los Enamorados o Día del Amor y la Amistad.

San Valentín nació en Interamna Terni, unos 100 kilómetros al norte de Roma, cerca del año 175. Fue ordenado por San Felicio de Foligno y consagrado obispo de Interamna por el papa Víctor I, en el 197.

Famoso por su evangelización, milagros y curaciones, este sacerdote ejerció su labor en Roma en el siglo III, bajo el gobierno del emperador Claudio II, quien prohibía la celebración de matrimonios entre los jóvenes. El gobernante decía que “los solteros sin familia son mejores soldados, ya que no tienen ataduras”.

Valentín consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados.

El emperador Claudio se enteró y, como el sacerdote gozaba de un gran prestigio en Roma, lo llamó al palacio. Valentín aprovechó la ocasión para hacer proselitismo del cristianismo y, aunque en un principio Claudio mostró interés, el gobernador de Roma, llamado Calpurnio, lo persuadió y el emperador optó por su encarcelación.

El oficial Asterius, encargado de encarcelarle, lo quiso ridiculizar y lo puso a prueba. “Te reto a que devuelvas la vista a mi hija Julia que nació ciega”. Valentín aceptó e impuso sus manos sobre los ojos de la joven. “En el nombre del Señor y de su infinito amor, te devuelvo la vista”. En el nombre de Jesús, se obró el milagro.

Este hecho impactó a Asterius y a toda su familia, quienes se convirtieron al cristianismo.

De acuerdo con el relato del presbítero Jorge Martínez, Valentín siguió preso, porque el emperador temía un levantamiento de los paganos y del ejército romano. Fue torturado y decapitado el 14 de febrero del año 270. Lo mataron de noche y en secreto para evitar la reacción del pueblo de Terni, donde era muy amado.

Como agradecimiento al sacerdote que le devolvió la vista, Julia plantó un almendro de flores rosadas junto a su tumba y desde entonces ese árbol es símbolo de amor y amistad duraderos.

La canonización de San Valentín

En el año 496 después de Cristo, el papa Gelasio escogió el 14 de febrero para honrar a Valentín. Sus restos mortales se conservan en la basílica de su mismo nombre situada en Terni.

Cada 14 de febrero dicho templo celebra una ceremonia en la cual las parejas presentes realizan un acto de compromiso un año antes de contraer matrimonio.

“Cabe preguntarnos: ¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a ver nuestro matrimonio como una vocación, como una oportunidad de poner ese llamado al servicio del Señor? San Valentín antepuso su misión a su vida y la ofreció por la validación del sacramento del amor. Hagamos un alto este día para elevar una oración por nuestros matrimonios y pidamos a Dios por el renacer de este sacramento en el mundo”, exhortó el sacerdote.

En el santoral católico está marcado el 14 de febrero a Valentín junto con otros santos.

Desde la fe cristiana, se exhorta a vivir un verdadero amor y amistad por encima de la parte comercial. “Aprovechen para celebrar la amistad y la fraternidad de la manera auténtica”, animó el presbítero Jorge Martínez Ruz.