Este año el Parque de las Américas cumple ocho décadas de su inauguración en la antigua explanada de San Cosme. Su diseño, a cargo de los arquitectos Manuel Amábilis Domínguez y Max Amábilis Rhodon —padre e hijo—, es botón de muestra del estilo arquitectónico conocido como neomaya, que en la primera mitad del siglo XX, una época infundida de espíritu nacionalista, adaptó la estética de las construcciones prehispánicas a edificios modernos.
Elementos característicos de la cultura originaria de la Península, como grecas, mascarones, arcos falsos y columnas en forma de cuerpo de serpiente, adornan construcciones de ese tiempo que perviven en Mérida, entre las que se cuentan también el antiguo Sanatorio Rendón Peniche —hoy sede del Cephcis de la UNAM—, la Casa del Pueblo, una sección del Cementerio General y el propio Diario de Yucatán.
Este periódico dio fe de la inauguración el 16 de septiembre de 1945 del Parque de las Américas, uno de tantos hechos históricos que ha atestiguado en un siglo de existencia, que se cumple el 31 de mayo próximo.
El suceso tuvo en esta casa editorial un cronista de excepción, uno que años después colaboraría con medios nacionales y sería gobernador de Yucatán: Carlos Loret de Mola Mediz.
Para el periodista, los tres conjuntos arquitectónicos del nuevo espacio, “formando unidades separadas pera que guardan entre sí y con el Jardín de Niños hecho por la anterior administración una cierta relación de estilo”, lo hacían “el parque más hermoso de la ciudad”.
Y anticipaba: “Lo será aún más cuando crezcan los árboles recién sembrados”.
En un artículo publicado el día de la inauguración, Loret de Mola Mediz describe la obra, cuya idea fundamental era “rendir un homenaje permanente a la unidad y cohesión entre los países del Continente Americano; pero un homenaje maya: un discurso de piedra artificial pronunciado en la lengua autóctona yucateca”.
“Cada República del Nuevo Continente tiene en el Parque de las Américas una estela maya en que consta su nombre, su mapa a colores y su escudo, además de un astabandera. Y las estelas continentales están armoniosamente distribuidas por los tres jardines”, escribe.
De la Fuente Maya, dice que es, “posiblemente, donde el arquitecto reveló mayor imaginación, usó más de los simbolismos y se apegó más obedientemente al estilo maya”. La describe como un hemiciclo monumental formado por siete serpientes que hacen columnas y se convierten en grifos al arrojar agua sobre el primero de los cinco tazones de fondo de mosaico.
De la biblioteca, hoy Centro Cultural “José Martí”, Loret de Mola indica que su fachada “curra y ancha, roja y blanca, con una celosía central en torno a la puerta, trae al recuerdo inmediatamente las obras de Uxmal”.
“A uno y otro lado levántanse dos cuerpos. El de la derecha tiene en relieve de piedra artificial, esculpido, el faisán, y el de la izquierda, igual, el venado”.
“Dos estelas bilaterales, que simbolizan guerreros, hechas de piedras labradas, dan acceso al claustro (de lectura al aire libre, la parte posterior de la biblioteca), en su ángulo suroeste. Junto a tres sentencias —de Juárez, Martí y Bolívar—, están las inevitables placas inaugurales y ostentosas…”.
A la Concha Acústica Loret de Mola Mediz la describe como un cuarto de esfera y 16 metros de diámetro ornado en su parte inferior por un mural —Danza Maya— y vaciado de una sola pieza.
“Para que vibre a las ondas del sonido, está completamente libre, y hasta la pérgola posterior que la circunda no tiene ningún contacto con ella”.
“El sótano donde asienta su lecho tiene además una segunda utilidad: guardar las sillas plegadizas, pues de ordinario el patio de lunetas será para que patinen los chicos”.
“Cada pérgola tiene dos pares de columnas cuadradas de piedras labradas, uno al principio y otro al fin. La pérgola posterior tiene tres más. Estas 11 estelas y las dos de guerreros en el claustro de lectura (en la biblioteca) son las únicas piezas de piedra labrada que hay en todo el Parque. Las demás son de piedra artificial. Las otras columnas de las pérgolas son cilíndricas”.
Recuerda que “proyectaron y construyeron toda la obra” los arquitectos Amábilis Domínguez y Amábilis Rhodon; para elaborar las esculturas Manuel Cachón dirigió a vecinos de Dzityá en el labrado de las piedras, y “los murales del teatro los realizó Teodoro Zapata”.
“Trabajaron en toda la obra, durante un año aproximadamente, doscientos hombres”.— Valentina Boeta Madera
De un vistazo
Inicio deslucido
La declaratoria inaugural del Parque de las Américas, en el marco de la conmemoración del inicio de la Independencia, no fue todo lo lucido que se esperaba, pues, de acuerdo con la crónica publicada por el Diario, hizo falta un transformador que no llegó y cayó ligera llovizna.
Afluencia numerosa
“Pero, a pesar de todo, la afluencia de público fue muy considerable, reuniéndose no menos de tres mil personas en la antigua glorieta de San Cosme”, reportó este periódico en la reseña del evento.
Banderas
En la Concha Acústica hubo un desfile de banderas, que finalizó con la aparición de la enseña mexicana, momento en el que se escuchó el Himno Nacional interpretado por la Orquesta Típica Yukalpetén, bajo la dirección de Daniel Ayala Pérez.













