Foto de José Valerio Caamal Balam

Broadway los deslumbra

El elegante telón rojo del teatro se abrió y dio paso a la música, la algarabía y la fiesta, con un espectáculo en el que se hizo un recorrido por algunas de las obras más emblemáticas de Broadway y en el que la protagonista de esta historia, María Verónica Pérez Carrillo, transitó por varias épocas y personajes hasta convertirse en una diva de los escenarios.

Así fue como se vivió anteanoche el tradicional baile de Carnaval del Club Campestre, que fue presidido por la reina María Verónica, quien presentó el show “Broadway por siempre… por siempre Broadway”.

El corazón de una de las arterias más famosas de Nueva York se trasladó al Gran Salón “José Trinidad Molina Castellanos” de la sociedad, que se llenó de glamur con la actuación de 158 jóvenes, incluida la soberana.

Los asistentes a la fiesta, unas 1,420 personas, entre jóvenes y adultos, llenaron el Gran Salón. Se pudieron ver disfraces de porristas, pilotos de avión y de autos de carreras, princesas, aves, roqueros, marineras, griegos,  conejitas, chefs, mimos, piratas, Cruela de Vil, Peter Pan, Mario Bros y el Chapulín Colorado, entre muchos otros.

El espectáculo de la reina comenzó a las 10:30. El Gran Salón fue convertido en un teatro, inspirado en los escenarios clásicos de Broadway, de estilo art noveau, con telones rojos y dorados. Se instaló una tarima con escalinatas verde olivo, naranja y beige.

El espectáculo se abrió con un vídeo proyectado en una gran pantalla colocada como fondo del escenario y en el que María Verónica recreaba el paso por varios teatros.

A lo largo del show se fueron proyectando imágenes alusivas a obras que durante décadas se han escenificado en Nueva York y son parte de la cultura teatral.

“El fantasma de la ópera”, “A Chorus Line”, “La Bella y la Bestia”, “Anastasia”, “Singin’ in the Rain”, “El Rey León”, “Regreso al futuro”, “Chicago”, “Beetlejuice”, “Mary Poppins”, “Wicked”, “Mouline Rouge” y “Hamilton” se recordaron durante la presentación.

Se contó una historia, la de una joven aspirante a actriz, María Verónica, quien entra a un antiguo teatro de Broadway y comienza a recorrer obras de diferentes épocas. De esta manera se dio paso a los números musicales, en los que la soberana tuvo como compañero de baile a Wílbert Díaz Castro.

Otros 156 jóvenes, 78 mujeres y 78 hombres, se presentaron en el escenario junto con ellos.

Se recrearon varios personajes de shows de Broadway; en el caso de las mujeres, hubo grupos de las Bellas, las Románticas, las Soñadoras, las Fantásticas, las Actrices, las Cantantes, las Damas y las Encantadoras.

Cada grupo lució vestuarios estilizados en colores como plata, azul, rosa, rojo y fucsia, de telas brillantes y con aplicaciones variadas.

Los varones llevaron trajes de acomodadores, compuestos de pantalón negro de franjas laterales rojas y camisolas rojas con aplicaciones en color amarillo.

María Verónica tuvo varios cambios de vestuario a lo largo de la presentación. Primero apareció en el escenario con un sobretraje en fucsia, del que se desprendió para lucir un diseño dorado de falda corta.

Luego vistió un traje estilizado azul de hombros descubiertos y mangas que remataban con una abertura tipo campana. Y tuvo un tercer cambio en el que lució un traje plateado con falda que evocaba grandes pétalos de una flor. Complementó el vestuario con una tiara de picos que remataban en pedrería.

En la historia concebida para el espectáculo, la joven actriz queda atrapada en el mundo del teatro y asciende cual gran estrella. Para el cierre, la soberana portó una espectacular espaldera y una sobrefalda de capas y vuelos en tono azul.

Ritmos diversos se escucharon a lo largo del espectáculo, desde urbanos hasta latinos, pop, charleston, salsa y hasta algunos compases de mambo.

La dirección artística y coreográfica del baile fue responsabilidad de Janette Pasos, con el apoyo de los coreógrafos Anabel López Poot, Miguel Karim Lizama Cárdenas, Tobías Ojeda Carrillo y Pablo Rivero. Como asistente coreográfica estuvo Ena Ancona Baqueiro.

La selección y edición musical fue de Anabel López y Javier Chin, en tanto que el diseño de iluminación fue de Olga Somohano Niquete. Después del espectáculo, la fiesta del Carnaval fue animada por el DJ Bote.