Hola, querida comunidad. La semana pasada corrí el Maratón de Tokio 2025 y fue más difícil de lo que esperaba. No logré mejorar mis tiempos, pero sí disfrutarlo.

Fueron 42 km. en 4:35:50. Quería correrlos en menos de 6 minutos por km, pero mi promedio fue de 6.32.

Desde el inicio supe que sería complicado: mi reloj, mi principal indicador de velocidad, no funcionaba bien, Me frustré, pero decidí cambiar el enfoque y me repetí: “vine a disfrutar”.

En el km. 15 noté más subidas y bajadas de lo esperado. Muchos puentes.

No era gran cosa, pero eran demasiados. De nuevo, me dije: “no le voy a dar importancia, tengo que seguir”. Me di cuenta de que la lucha era conmigo mismo.

Me tomó 8 kilómetros soltar esa resistencia, pero finalmente lo hice en el km 23. Desde ese momento todo cambió. Me enfoqué en el público, en la hermosa ciudad y la gratitud de estar ahí, corriendo en un lugar tan mágico y tan lejos de casa.

Cuando llegué al km 30 supe que no sostendría mi tiempo. Mi cuerpo ya no daba más. Tuve que soltar la idea de lograr la meta. Me tomó 6 kilómetro más cambiar el enfoque y volver a disfrutar la carrera.

En el último kilómetro, grabé un video para mí. Un recordatorio de por qué lo hice, de lo que sentí, de cómo me sentí en ese último tramo. Me prometí verlo en un año para recordarme algo muy importante: yo elijo cómo sentirme en cada experiencia. A fin de cuentas, el poder de las cosas se lo damos nosotros.

Recuerdo que alguien me dijo en Las Vegas: “La única ventaja que tienes sobre el casino es que puedes decidir cuándo retirarte”.

Nosotros decidimos qué valor le damos a las cosas y cuánto tiempo les dedicamos, pero muchas veces posponemos, nos aferramos o resistimos a aceptar.

Me pregunto: ¿qué enfoque le estamos dando a nuestra vida? ¿En qué kilómetro vamos realmente? ¿Cuánto nos hace falta?

Soy Alejandro Granja Peniche, me dicen Alex y en redes sociales me encuentras como @ElNetas_.
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Nos leemos en el futuro.