Fernando Milanés, presidente del Congreso Internacional de las Familias (CIFAM) 2025, recordó ayer durante la inauguración del evento que la familia es nuestra primera comunidad de vida, el espacio donde se aprende a vivir la solidaridad, la justicia y la misericordia.
La familia es, según Milanés, “el santuario de la vida, el lugar en el que se alimenta y se vive la esperanza”. Este mensaje fue parte de su intervención en la primera jornada de actividades del Congreso, que lleva el lema “Familias en armonía: clave para el desarrollo y la paz”, cuyo programa abarcará conferencias, mesas de trabajo y exposiciones hasta su clausura, que será mañana domingo.
Milanés expresó su entusiasmo por celebrar este evento en Mérida y destacó la presencia de participantes locales, de otros estados del país y el extranjero.
“Es un honor ver cómo se celebra la belleza de la familia en este encuentro tan significativo”, afirmó.
La primera actividad del Congreso consistió en una serie de mensajes sobre el valor de la familia, el amor y la paz que representa, a cargo del propio Milanés, Brian Brown, presidente del World Congress of Families, y Carlos Miguel Prieto, director de la Orquesta Sinfónica de Minería de la Universidad Nacional Autónoma de México (a través de un vídeo).
La jornada continuó con la conferencia inaugural, impartida por el padre Ángel Espinosa de los Monteros, quien ofreció una reflexión titulada “Familias en armonía: música para la sociedad”. Durante su intervención, el padre Espinosa de los Monteros fusionó testimonios emotivos, humor crítico y reflexiones espirituales para abordar los pasos para la construcción de familias sólidas desde la fe católica.
El conferenciante subrayó que la identidad humana no se reduce al cuerpo físico, como lo ejemplificó al relatar la experiencia de una mujer que, tras superar un cáncer, dudaba de su esencia: “Eres mujer por tu alma, no por lo que te hayan cortado”.
Además, abordó las fuerzas que buscan destruir la familia, comparando al “demonio” con tentaciones como el divorcio, el aborto, las adicciones o la apatía espiritual, y contrastándolas con el plan de Dios, que promueve el amor, el perdón y la unidad familiar.
El padre Espinosa de los Monteros urgió a los asistentes a profundizar en el catecismo de la Iglesia Católica como guía espiritual y a practicar devociones como el rezo del rosario, la adoración eucarística y el empleo de escapularios de la Virgen del Carmen.
Su mensaje para cerrar fue claro y contundente: “La armonía familiar es música para la sociedad, pero se compone con notas de sacrificio, gratitud y entrega a Dios”.
La primera jornada cerró con el concierto para toda la familia, el “Famfest”, que reunió a los asistentes en un ambiente de unión y celebración.
El programa del Congreso continuará hoy a partir de las 9 de la mañana en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI.— Claudia Sierra Medina
