La intervención de Mario Romo, director nacional de la Red Familia; lo acompañan Ivette Laviada, Alejandro Landero y Tomás Ibarra, ayer
La intervención de Mario Romo, director nacional de la Red Familia; lo acompañan Ivette Laviada, Alejandro Landero y Tomás Ibarra, ayer

Aspirar a la plenitud, tener un ambiente seguro y saludable y que haya un sentimiento de identidad y pertenencia son los objetivos principales en los que debe basarse la familia, y sobre los cuales se ahondó ayer en una mesa panel, con el fin brindar a los presentes las herramientas para construir una familia en la que todos puedan desarrollarse y estar unidos como equipo.

La plenaria tuvo lugar en el marco del Congreso Internacional de las Familias (CIFAM), que se desarrolla hasta hoy en el Centro de Convenciones Siglo XXI.

Ayer por la mañana se efectuó la mesa panel “El reto de componer la partitura de tu familia”, en la que varios ponentes expresaron ideas, conceptos y objetivos que consideran fundamentales para que los hogares sean lo que deben ser, es decir, un espacio de desarrollo para todos sus integrantes.

Tomás Ibarra, director ejecutivo de la Fundación Incluyendo México, señaló que la familia puede aspirar a la plenitud, lo que significa que sus integrantes deben ser capaces de alcanzar un proyecto y propósito de vida y se les debe ayudar a eso.

Otro aspecto fundamental es que estén en una ambiente seguro y saludable, en todos sentidos, integralmente, y que se sientan que forman equipo y haya sentimiento de identidad y pertenencia hacia esa familia de la que forman parte.

“¿Qué podemos hacer o en qué tenemos que trabajar al interior de la familia para que esto se pueda cumplir?”, preguntó. “Hay que trabajar en la estructura familiar”, respondió enseguida.

Recordó la importancia de cada uno de los miembros de la familia científica, biológica y aseguró que está socialmente comprobada la importancia de la figura paterna, la figura materna, el papel que juegan los hijos. Se refirió a la corresponsabilidad que se debe tener en lo social, en el hogar.

Subrayó la importancia de trabajar en la dinámica familiar, en cómo se interconectan, relacionan y comunican sus integrantes; en cómo manejan los conflictos, cómo pueden llegar a acuerdos y a proyectos comunes en un ambiente sano.

Y también cómo pueden desarrollar las propias capacidades y virtudes para aportarlas a la familia.

—Seguramente muchas veces han escuchado ustedes el dicho: “Es que nadie me enseñó a ser papá y nadie me enseñó a ser mamá”, ojalá esa idea se vaya borrando y tengamos más espacios para que nos podamos preparar a ser mejores papás y mejores mamás —declaró.

Dijo que hay varios elementos que rodean a la familia y son todas aquellas condiciones y herramientas que pueden jugar a favor o en contra, como la infraestructura, los tiempos de trabajo, las condiciones laborales, los espacios de esparcimiento, la vivienda.

Precisó que para lograr lo que se propone hay que hacer un esfuerzo en el proyecto como familia y en el propio.

Durante la ponencia compartió estadísticas de la Fundación que dirige, las cuales se realizan cada año, y en las que se pregunta sobre temas de vida, familia, de libertades, y se cuestiona a la gente qué es lo más importante que tiene o lo que considera como más relevante en su vida, y se manejan los aspectos de familia, educación, trabajo, salud y entretenimiento.

—La familia siempre ha ocupado el primer lugar, con cifras del 97 o 98 por ciento; sin embargo, en la medida que analizamos a las distintas personas por generación o por edad, nos damos cuenta que esta definición ha venido cambiando. Y en esta definición podemos interpretar que la familia es papá, mamá, hijos, y podemos llegar al extremo de yo y mi perro.

Habló de otro estudio generacional, en el que se halló que el principal valor en la cabeza de la generación Z es el ecologismo o el medio ambiente, que por el bombardeo de información, “no precisamente bueno”, ven al ser humano como una plaga y piensan que el planeta se está extinguiendo porque somos muchos, pero “hay muchísimas mentiras al descubierto” sobre este tema.

Ante esto consideró que hay muchos conceptos que cambiar, pero también hay mucho compromiso que se debe asumir, “porque somos un testimonio viviente y lo que nos tenemos que preguntar es si lo que ellos están viendo en nosotros como padres, como sus abuelos es algo a lo que ellos quieren aspirar”.

Líneas de acción

Alejandro Landero Gutiérrez, director académico de la Red de Universidades Anáhuac, enfatizó en las tres líneas de acción que se deben seguir para aspirar a tener una familia saludable: proyecto y propósito, seguridad y salud integral, e identidad y pertenencia.

En su turno se enfocó en el tema de proyecto y propósito, y en este sentido dijo que la familia debe “sobreabundar” para dar fruto, dejar un legado, tratar que la familia se expanda, florezca y nadie se quede atrás.

Desde su perspectiva, la cultura actual está haciendo que la familia se quede como un bonsái, al que se le cortan las raíces y se poda para que quede pequeño siempre, pero las familias son llamadas a más. “Hay que expandirse como el árbol” y tener un propósito y proyecto, pues para “un barco que no tiene rumbo cualquier viento puede ser peligroso”.

Para que las familias florezcan, se necesita un propósito que se debe concretar, y para ello hay que dejar constancia de los propósitos, de lo contrario por distracción se pierde el enfoque.

También, preguntarse cómo se ven como familia en dos años, cómo quieren crecer y qué harán para lograrlo.

Destacó que la familia está llamada no a sobrevivir sino a sobreabundar.

Sentido de pertenencia

En su turno, Mario Romo, director nacional de la Red Familia, abordó el tema de la pertenencia y la identidad, e hizo ver que nadie elige su nombre, familia, lengua materna, color de ojos, etcétera, y esto se podría considerar como una imposición arbitraria, como algo que no elegimos, o como un gran don.

Las únicas decisiones importantes que se toman en la vida son: con quién te vas a casar, a qué te vas a dedicar y si vas a aceptar ser hijo de Dios o sentirte huérfano.

La primero puede verse como un don y las demás como un ejercicio de la identidad, que se asume como miembros de una familia y de una dinastía en la que se puede ser perpetuador de dones y valores.

Afirmó que muchas veces se quiere cambiar a la familia porque sus integrantes no hicieron las cosas bien, pero el camino es cambiar uno, ser un buen padre, aunque el tuyo no lo fuera y así cambiar su historias. “Debemos aceptar lo que hemos recibido y poner al servicio de los demás estos dones”.

Por su parte, Ivette Laviada Arce, maestra en Bioética por la Universidad Anáhuac Mayab y creadora del juego de mesa Cuéntanos, se refirió al tema de la familia segura y saludable, y apuntó que el hogar es el primer hospital y refugio, “desde pequeños buscamos seguridad y cuidado”.

—Los papás dan protección y seguridad, es una forma de conseguir el bienestar, pues la seguridad física se traduce en bienestar.

Precisó que el 80% de los accidentes ocurren en el hogar por caídas, envenenamientos, asfixia y otros accidentes domésticos.

Y no es lo único que los padres deben tratar de evitar, ya que también deben estar pendientes de la seguridad digital, porque en los teléfonos hay muchos peligros, de manera que hay que poner candados y restricciones a los menores.

Expresó que el abuso físico y emocional no debería ocurrir en el hogar, pero el 70% de las personas no están seguras en el hogar, puede haber golpes, abuso emocional y económico, cuando la familia debe ser el sitio para sentirse seguro.

También subrayó la necesidad de una salud integral y recordó que la fuente de salud en el hogar es comer bien, invitar a los hijos a que se activen. Asimismo, enfatizó que hay que cuidar la salud mental y emocional, hacer cosas que nos hagan sentir bien, como ejercicio, salir al parque a disfrutar de la naturaleza y dormir bien, que es algo vital.

Recomendó tener un pasatiempo que ayude a despejar la mente, a poner en marcha la creatividad, pues esto brinda salud emocional.

De igual manera apuntó que en la familia debe estar presente la devoción religiosa, pues con la fe se logra ser más ecuánime ante los problemas que se enfrentan.

La ponente finalizó destacando la trascendencia de enseñar a los hijos a nombrar y hablar de sus emociones, de darles la confianza de abrir el corazón, y reafirmando que una familia segura y saludable no es la que no tiene problemas, sino que es la que los resuelve en equipo y los enfrenta unida.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

Crecimiento familiar

En la segunda jornada del CIFAM, Alejandro Landero apuntó que las familias deben tener una misión y un sentido que los una, poseer valores, identificar bienes y luchar por ellos, ponerse objetivos y pensar en las distintas opciones de crecimiento de la familia.

Más actividades

Temas como el matrimonio, la familia, la educación, el papel de los padres y la infertilidad fueron abordados ayer en otras mesas paneles, conferencias y talleres.

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