¿Quién dijo que el amor en las letras estaba muerto? Quizá mientras haya escritores como Alberto Villarreal, este concepto tendrá un seguro promotor en la literatura mexicana, pues lejos de preocuparse por ser etiquetado como un eterno enamorado, el autor de “Ocho lugares que me recuerdan a ti” y “Aquí no hay sed”, está dispuesto a explorar el amor en sus diversas formas… literarias.

“Creo que es importante explorarlo por completo, creo que se puede explorar de formas diferentes. Ahora lo hago desde el ensayo, por ejemplo”, cuenta en entrevista al Diario, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura en Yucatán (FILEY), donde el sábado presentó su nuevo libro “Nada nunca termina, pero hay que decir adiós” (Planeta, 2024).

“A pesar de que seguimos hablando de amor, lo hago desde otro lugar. Hablo desde mi experiencia ya no ficcionada con el desamor, hablo de lo real, de la ruptura, de lo crudo, de la tristeza, del desamparo. Al mismo tiempo hablo de mi proceso con el psicoanálisis. Entonces voy cruzando por ahí mis experiencias en terapia y lo que leo sobre el psicoanálisis y mis lecturas en general”.

Puede que Alberto Villarreal insista en escribir y reaprender sobre el amor, pero también se mantiene fiel a sí mismo y a sus raíces como promotor de la literatura, que inició con su carrera de booktuber. Incluso este proyecto ya lo había adelantado en 2023 al Diario, que justamente le ha acompañado desde su primera novela, lanzada en 2016, y que le ha visto crecer y madurar en sus letras.

Alberto Villarreal en entrevista con el Diario, en el marco de la Filey 2025. Fotografías de Carlos de la Cruz Montes de Oca

Y es inevitable hacérselo notar, cuando recuerda que este proyecto inició en 2022, cuando aún estaba en sus veintes y ahora con 30 años cumplidos, a veces le cuesta reconocerse.

“Siempre que miro hacia atrás no me reconozco al cien. Siento que cambia un montón, que aprendo muchísimo, sobre todo con este último libro. Creo que ha sido el libro más analítico, más introspectivo, más de analizar cómo llevo mis relaciones y la literatura”, y a pesar de ello “al final del día es lo que soy yo; el amor y los libros; y poder encontrar ahí el camino y la forma. Creo que me transforma por completo, pero me ayuda a verme de una forma diferente”.

El amor, ¿es la meta?

Aunque admite que sí considera éste su libro más personal, insiste en que el amor es un sentimiento universal que le ha permitido conectar con lectores de diversas edades. Y si bien es verdad que el amor es la meta: “No estoy buscando nada, activamente”, ríe.

Es la meta y es el camino y es todo lo que nos rodea, pero no necesariamente el amor romántico. Por ejemplo, en ese libro menciono que después de terminar mi relación me sentía como perdido. No entendía qué era el amor, no entendía si me sentía amado, pero vuelvo a creer en el amor cuando recuerdo con mis amigos me aman (…) el amor está presente en diversas formas”.

YouTube video

Al bromear sobre un tuit en el que dijo que su meta ahora era casar personas, y preguntarle si no le han dicho que el matrimonio “pone fin al amor”; Alberto no puede evitar reírse e insistir:

“Sí, me lo dicen todo el tiempo. Pero yo creo que no hace falta el casarse para entender que el amor termina. Creo que el amor es algo fugaz (…) Hablo mucho del enamoramiento, por ejemplo, que es lo primero que se nos va de las manos y cómo tenemos que construir ese amor sobre los cimientos del enamoramiento, de la fantasía, de las ilusiones. Pero si el amor termina todo el tiempo (…) por eso creo que es trabajo de las personas que lo van construyendo”.

Alberto Villarreal, como promotor de lectura

Por otro lado, Villarreal reitera que con este libro también quería promover otro tipo de textos para sus lectores, compartiendo también sus propias lecturas, de una manera dinámica que se puede ver en cada una de sus páginas.

“Sabía, por ejemplo, desde el inicio que quería hablar de los autores que me marcaron en ese momento de la vida. Entonces desde que estaba escribiendo el primer borrador ya tenía mis notas al margen, ya tenía bueno, quiero contarles cómo llegué a este autor, quiero contarles qué sentí con este libro, justo como retomando esto de promotor de la lectura (…) Entonces sí hay como muchos subtextos por ahí. Y además quería que fuera un texto accesible, que siempre lo que intento hacer con todo lo que publico, quiero que sea un libro para todo el mundo”.

Y como un autor íntimo con sus lectores, que va dejando pedacitos de su persona en cada uno de sus libros, explica que desde hace tiempo quería hablar del psicoanálisis, un proceso aún más profundo que una terapia, que lo ha llevado a conocerse y aprender y, ¿por qué no? Invitar a otros a buscar este tipo de ayuda.

“Creo que es importante mencionarlo para un poco que se vuelva algo normal, entender que es parte del proceso y no tiene nada de malo. No estás roto, ni loco por estar yendo a terapia, que creo que ya casi nadie lo piensa de esa manera, pero bueno, no está de más como repetirlo y seguir hablando de ello”.

— Y nos debes un “thriller”…- se le menciona

— Debo un “thriller”…

— ¿Cómo vas con eso?

Y confiesa que… nos seguirá debiendo ese thriller, pues antes aún tiene muchos proyectos por concretar y que le han llevado a ser un autor versátil, pues no solo trabaja junto a Planeta en la promoción y creación de audiolibros de su autoría, sino que revela que está en pláticas para llevar su primera novela “Ocho lugares que me recuerdan a ti” a la pantalla.

Al cuestionarle sobre si se animaría a protagonizarla, admite que no sabe si tiene madera de actor, pero que podría intentar audicionar para ello. No obstante, primero tiene entre sus planes un poemario, un género literario en el que se siente cómodo y que lo podría traer, un año más, a Mérida, como parte de la FILEY.