En medio de sus actividades como ganador del Premio Excelencia en las Letras, Alberto Ruy Sánchez se toma un tiempo para conversar con el Diario. En la charla comparte sus reflexiones sobre la distinción que le otorgó la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady) y la organización UC-Mexicanistas.
El Excelencia en las Letras “José Emilio Pacheco” lo recibió con gratitud. “Soy un agradecido por las cosas que me pasan, y este premio, que es un regalo, tiene un valor especial. Recibirlo de una asociación que aprecia la literatura mexicana es algo significativo”, dice.
Hace hincapié en el hecho de que los premios son, como dijo Octavio Paz, “un malentendido feliz”, pero también una oportunidad para reflexionar sobre el significado de la escritura y su impacto en el mundo.
El autor de “En los labios del agua” y “Luz de colibrí” acepta el Premio Excelencia en las Letras como un reconocimiento que honra su carrera y el legado de José Emilio Pacheco, cuya obra “era un reflejo de la reflexión y la crítica, algo que se debe mantener en todo escritor”.
El ensayista, poeta y novelista advierte que hay que mantener la humildad frente a los premios. Afirma que, aunque recibir un galardón es un reconocimiento, no debe considerarse como algo exclusivo, ya que hay muchas otras personas que igualmente son merecedoras.
Destaca que el proceso, influenciado por factores como el azar, las decisiones del jurado y las postulaciones, determina quién recibe una presea en un momento dado. En última instancia, cuando se es seleccionado, lo apropiado es agradecerlo.
Comparte su deseo por continuar creando. “Este reconocimiento es una provocación para seguir escribiendo, quiero continuar publicando libros porque el trabajo como escritor nunca termina”, asegura.
Sobre el impacto de las tecnologías y la inteligencia artificial en el trabajo de escritores y periodistas, Alberto Ruy Sánchez recuerda que “nada envejece más rápido que la modernidad”.
“Las herramientas tecnológicas cambian a una velocidad que puede resultar abrumadora. La inteligencia artificial, aunque útil, no debe ser vista como un sustituto de la reflexión humana”, puntualiza.
En este sentido, alerta del riesgo de aceptar la información sin cuestionarla, especialmente en tiempos en que el exceso de datos puede distorsionarla.
El escritor también habla sobre su experiencia con los primeros libros electrónicos y cómo la tecnología, si bien ofrece ventajas, nunca podrá reemplazar la conexión con un libro de papel.
“El libro impreso de bolsillo es la invención más perfecta que hemos tenido en los últimos mil años. Su simplicidad y accesibilidad son insustituibles”, afirma.
También ofrece un consejo para los periodistas. “El principio de la duda es esencial. Nunca dejen de cuestionar, de dudar. Los periodistas son los primeros lectores, los que deben hacer preguntas, y aprender a discernir la verdad. Lo importante en cualquier campo del conocimiento es cuestionarlo todo, no aceptar la verdad oficial sin más”, manifiesta.
Confrontar los datos
En tiempos en que la información circula rápidamente a través de redes sociales y otros medios, la capacidad de los periodistas para confrontar los datos con la realidad es crucial.
Para el escritor, esta duda sistemática es un antídoto contra lo que Hannah Arendt llamó “la banalidad del mal”, para describir cómo algunas personas pueden cometer actos sin intención de hacer daño, solo por una incapacidad para cuestionar la autoridad o para reflexionar sobre sus acciones.
“La reflexión y el cuestionamiento nos permiten evitar caer en la trampa de la certeza engañosa”.
La conversación con Alberto Ruy Sánchez deja claro que su trabajo sigue siendo un referente para nuevas generaciones de escritores y lectores, y que su visión del mundo continúa marcando la manera en que hay que reflexionar sobre la palabra, la cultura y el cambio.
Como parte de su intervención en la Filey, el autor presentó “El silencio del gato”, un poemario que enriquece el panorama literario con su mirada sobre la naturaleza del deseo y la sensualidad. Para el autor, el acto de escribir es una forma de explorar la complejidad humana, algo presente en sus obras anteriores y que sigue evolucionando.
Participará en otras actividades hasta la conclusión de la feria y en alguno de los eventos dialogará con David Toscana, por lo que invita a la audiencia a estar presente en esos encuentros.
A través de sus palabras, deja un recordatorio: el valor de la reflexión, la duda y la búsqueda de la verdad.— Darinka Ruiz Morimoto
