Tesoros de la Arquidiócesis de Yucatán estarán expuestos a partir de hoy en el Centro de Convenciones Siglo XXI, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey).
Los documentos, en exhibición en el módulo del Ayuntamiento de Mérida, están escritos en maya y datan de los siglos XVIII y XIX. Se encuentran bajo resguardo del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán.
Carlos Armando Mendoza Alonzo, coordinador ejecutivo del Archivo, explica al Diario que se presentará una veintena de fotografías de las páginas de cuatro documentos: dos alusivos a validación de parentesco y otros dos sobre cofradías.
Pertenecen a series documentales, precisa.
“Ver estos documentos no es algo tan común, aunque sean fotografías, sobre todo porque están en maya antiguo, lo que no solo es de interés para historiadores, sino también para el estudio de la lingüística y la restauración”, indica.
Recuerda que en la Administración Eclesiástica no solo se escribía en castellano, sino que también había documentación que se enviaba en maya, en especial la de los batabs de las comunidades, también llamados caciques.
Eran ellos quienes tenían acceso a la escritura e incluso enviaban documentos en representación de pueblos de indios o de otras personas, por las cuales firmaban, añade Mendoza Alonzo.
Revelan documentos
La exposición incluye dos documentos sobre dispensas de parentesco, remitidos por personas interesadas en recibir el sacramento del matrimonio que tenían parentesco en tercer, cuarto o quinto grados. Para dispensarles este impedimento solicitaban al obispo la licencia para poder casarse.
Esta solicitud incluía la justificación del matrimonio y datos como desde cuándo se conocía al futuro cónyuge. Normalmente el escrito lo enviaba el novio.
Algunos de estos documentos están en maya; había traducciones y en algunos casos solo una parte estaba escrita en maya y se le anexaba un árbol genealógico.
Uno de estos documentos forma parte del expediente de solicitud de dispensa de parentesco de afinidad solicitado por Gregorio Pantí para contraer matrimonio con la señorita Dorotea. Fue realizado en el pueblo de Nocacab en 1788.
Si bien la Iglesia estableció durante la época novohispana estrictas regulaciones al matrimonio, también contempló mecanismos para flexibilizarlas cuando las circunstancias así lo exigían. Las dispensas matrimoniales permitían excepciones a ciertas prohibiciones, particularmente cuando se trataba de lazos familiares, honor o intereses económicos y sociales.
Las dispensas eran privilegios concedidos bajo criterios específicos y debían justificarse. Las había por disparidad de culto, votos religiosos, clandestinidad, afinidad y consanguinidad.
El de consanguinidad representaba uno de los impedimentos más frecuentes y complejos dentro de la legislación matrimonial, ya que su regulación respondía tanto a criterios religiosos como a estrategias familiares y sociales.
El otro documento de este tipo en la exposición data de 1787 y procede de Nunkiní, que aunque hoy es parte de Campeche en ese entonces formaba parte del obispado de Yucatán.
Cofradías
Otros escritos en exhibición tienen que ver con las cofradías, asociaciones de personas cuyo fin era ayudar a alcanzar intereses espirituales, cultivar las virtudes cristianas y promover el culto divino. En la época novohispana, las cofradías se formaban con oficiales de un gremio. Tenían un santo patrono, tierras y otros bienes para atender los gastos de sus obras y festividades.
En algunas poblaciones aún subsisten las llamadas tierras de cofradía.
Las cofradías eran un sistema corporativo que permaneció hasta finales del siglo XVIII, cuando el obispo Juan Luis de Piña y Mazo las remató en el marco de las reformas borbónicas para mejorar la administración.
Aunque ese fue el fin de muchas cofradías, hubo varias que sobrevivieron y pueden considerarse el antecedente de los actuales gremios en las fiestas.
En la Filey se presenta un documento en maya correspondiente a una solicitud de Juan de la Cruz Ku y Carlos Canul para la devolución de la administración de la cofradía de la Virgen Santísima de Huhí, en 1810.
Otro pertenece a la comunidad de Ixil. Está firmado por caciques y sería parte de un testamento realizado entre 1748 y 1770. Contiene informes de cofradías que pertenecían a la comunidad. Este documento ha servido a los historiadores Matthew Restall y Mark Christensen para estudiar testamentos.
