Es posible que a cualquiera que se le pregunte, ¿qué es lo más difícil de crecer? Responderá que sin duda son las despedidas, esas en las que no siempre se puede decir “adiós”, sino que sorprenden y dejan heridas que de vez en cuando se vuelven a abrir a través de un olor y un sabor que activan la memoria.

Y aunque la nostalgia es una palabra que salta para describir esa sensación al recordar, por ejemplo, que la abuela no le dejó a nadie la receta de la crema de ajo con la que siempre nos empachaba en los festejos de cualquier cumpleaños, para Benito Taibo la palabra “nostalgia” se le hace un poco burgués, por lo que prefiere referirse a esa memoria como “recuerdo” y así celebrar y honrar su evoco.

“El recuerdo hace que las cosas estén vivas y estén constantes. Y éste es una celebración”, comparte al Diario, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), donde presentó su más reciente libro “Cuchara y memoria” (Planeta,2024).

Si con “Pasar inadvertido” (2022) y “Cuatro veranos” (2023), Benito Taibo ya evocaba sus anécdotas para convertirlas en poema o en ficción, con “Cuchara y memoria” nos lleva directo a su mesa, la cual ha compartido con grandes personalidades que han formado parte de lo que él describe como su educación sentimental.

“Qué curioso”, reflexiona cuando se le recuerda que el ejercicio de memoria ha estado presente en sus últimos trabajos. “Será que estoy envejeciendo… por fuera, porque por dentro sigo siendo el adolescente de 17 años; pero tienes razón (sobre la memoria). Mi vida ha sido de muchas maneras esplendorosa. Y agradezco enormemente la educación sentimental que me brindaron mis padres, que fue esencial para convertirme en el que hoy soy”.

La cochinita de Yucatán, “palabras mayores”

Y es que si de algo está seguro es que “somos lo que hemos leído. Lo he repetido millones de veces, pero también somos lo que hemos comido. Me queda clarísimo. Todos mis recuerdos, mis grandes y buenos y maravillosos recuerdos tienen que ver con la comida”.

Y ya en confianza, nos revela: “¿Qué crees que desayuné hoy (domingo)? Tacos de lechón con un montón de habanero. Y cuando me estaba poniendo el habanero por encima, se me acercó el mesero y me dijo: ‘Usted es de aquí’. Y le dije: ‘Sí, soy emeritense, porque hago méritos comiendo habanero’”.

Claro que, advierte, no discrimina entre el lechón y la cochinita, pero sí considera que esta última “son palabras mayores”. Y aunque la edad es solo un número en su corazón joven, tampoco tiene especial cuidado en cómo la comida afectará su estómago, pues está seguro que el secreto está en disfrutar lo que se come y siempre rodeado de amigos.

“La comida no tiene que ser fastuosa, exagerada o pantagruélica; tiene que estar hecha con cariño. Es un acto de amor, de cultura civilizatorio, de tradición, de recuerdo, memoria, de demostrar quiénes somos. Que está en nuestro ADN. Todo eso que nos hace evocar esos maravillosos momentos en los que fuimos felices”.

Personalidades en una mesa

Quien conoce las letras y trayectoria de Benito Taibo, sabe bien que la comida forma parte de sus ficciones, pero también él mismo ha sido protagonista de programas de cocina como “La historia se sienta a la mesa” y “Pasión, arte y cocina”, por lo que “Cuchara y memoria” parecía una deuda necesaria para sus lectores.

“Me lo debía a mí mismo. Sobre todo se lo debía a mi familia, a mis padres. Mis padres están presentes en todo el libro todo el tiempo. Ellos son los que me enseñaron a comer y a disfrutar y a divertirme. A convertir una mesa en una sobremesa en donde se decían cosas maravillosas e inteligentes”.

“Conocí gracias a la mesa maravillosa de mis padres, a las mejores mentes iberoamericanas del siglo XX. Y lo disfruté. Desde Juan Rulfo hasta quien se te ocurra, hasta Juan Manuel Serrat o José Emilio Pacheco, quien quieras”.

Pero si en este punto, usted lector considera que “Cuchara y memoria” es solo un libro que habla de comida y sus recetas, tal vez se pueda sorprender –como le sucedió a quien le escribe- derramando una o más lágrimas cuando la lectura le evoque un aroma y entonces recuerde a esa abuela, la tía, el primo o padrino que ya no está y que compartió esa mesa y los sabores que había en ella.

“La ficción funciona como un acto de otredad, de hacer que te veas reflejado en el espejo del otro, porque la literatura está hecha de pasiones humanas. Este (libro) es un ensayo, crónica, reportaje, autobiografía… no sé cómo llamarlo, pero que también apela a esta lógica de la otredad. ¿Por qué? Porque igual que leemos, comemos. Entonces, finalmente es una pasión. ¿Es una pasión compartida por todos, no?”.

Y es por eso que coincide y sin dudarlo afirma que la cocina es magia “y es cultura. Y la cocina es inteligencia, brillantez e, insisto, tradición. Es la manera en que nos relacionamos con el mundo”.

Pero, así como es magia, el don solo es para aquellos que saben conjurarla: “Hay gente que está negada para la cocina y hay gente que pone tres cosas en un plato y hace una maravilla y es un don que no, que puedes aprender, cierto. Pero que si no tienes ese don del que estoy hablando es imposible que suceda”.

Y como historiador, no puede evitar nombrar que en México existen al menos cuatro líderes de tradiciones culinarios, entre los que sin duda se encuentra Yucatán. Los otros son Michoacán, Puebla y Oaxaca.

Los sabores de Yucatán en el paladar de Benito Taibo

Sobre esta entidad que le recibe, además de la cochinita dice disfrutar del frijol con puerco y los papadzules. Y aunque es un fiel opositor de la censura, no podíamos dejar pasar la oportunidad de preguntar sobre un tema que fue muy polémico en redes sociales, cuando cierta marca de mayonesa sugirió que la torta de cochinita debía ir acompañada de este aderezo:

“El que le pongan mayonesa a la cochinita haciendo un sacrilegio absoluto. Sacrilegio, porque le quitas el sabor (…) Una vez en mi casa di una comida y alguien me pidió catsup y dije ‘perdón, pero en esta casa no hay catsup’. O sea, la comida tiene que saber a lo que hizo el cocinero. No, no. Si le pones cualquier otro elemento, estropeas el sabor primigenio que fue construido mágicamente dentro de la cabeza de ese ser”.

Finalmente, aunque en 2024 la Filey no pudo contar con su presencia por cuestiones de agenda, en esta ocasión se confiesa maravillado con el hecho de ver crecer esta feria.

“Es una feria que va creciendo y el público lector de Yucatán es generoso, fiel, maravilloso y los jóvenes son particularmente generosos y maravillosos. Cada vez se lee más en este estado, lo cual celebro siempre y aplaudo enormemente”, concluye.

Grupo Megamedia consiente a Benito Taibo

Celebrando su regreso a Yucatán y acorde a “Cuchara y Memoria”, se le obsequió a Benito Taibo el libro “Yucatán, Líderes que escriben la historia”, editado por Grupo Megamedia y que incluso se puede encontrar en la Filey en los módulos de librerías como “Dos encuentros”.

 También se le obsequió una bolsa de galletas de la conocida galletera yucateca, que dijo que gustoso probaría.

Además compartió brevemente sobre “Cuatro veranos”, un libro de ficciones basado en sus anécdotas del verano del 76, 77 y 78, que luego da un salto al 2020. 

Por si fuera poco, adelantó que este 2025, alista para sus lectores el segundo tomo de “Cuchara y Memoria”.

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