Paola Llamas Dinero (izquierda) y Lol-Bé Caballero, ayer
Paola Llamas Dinero (izquierda) y Lol-Bé Caballero, ayer

Paola Llamas Dinero no es una escritora común, ella encontró la poesía donde pocos lo harían: en las caricaturas, la calle, los tianguis y los mercados, pues siempre le han gustado los lenguajes cotidianos, coloquiales, y de eso hay mucho en sus textos.

“En algún momento de mi vida me encontré con que mucha gente decía: ‘Eso no es poesía, no es literatura, estás escribiendo cosas chistosas o lo que sea, pero no es poesía’, y para mí sí lo era”.

Y es que para ella, “finalmente, eso es la poesía”: expresar sus lenguajes de vida y los que la han formado, emociones y sentimientos.

Así lo manifestó en la presentación de “Poemas para otakus”, ayer en la Filey.

La joven escritora contó que era su primera vez en Mérida, así que estaba feliz y emocionada.

Dijo que el poemario es para nuevos y viejos lectores, otakus y no otakus, ya que la gente conecta con los versos. “Cuando lo escribía pensaba o intentaba pensar en un libro que yo quisiera leer siendo una niña, siendo una adolescente y en el presente también. Me encontré con la sorpresa de que quizá iba a ser un libro generacional, para gente de mi edad, que entiende ciertas referencias de algunos animes”.

Inicialmente el título iba a ser “Poemas para otakus o cualquier persona que se haya enamorado de alguien que no existe”.

Fiel a sus ideas, quiso escribir para personas que “no necesariamente tienen un bagaje específico o conocimiento de términos raros; de repente abres un libro y dices: suena muy bonito pero no entiendo nada, sobre todo poesía del siglo pasado o de este siglo todavía”.

“A mí al menos es algo que me detiene si no lo entiendo; puede sonar muy interesante, muy bonito, pero no si necesito un diccionario a un lado, a Google…”.

Dice que no quería que ocurriera lo mismo con su poesía, que fuera una limitante para alguien que dijera: “No soy otaku”.

Al final del libro hay una lista de referencias de todo el contenido, “contenido que está en mi cabeza de animes y mangas, películas y demás cosas…”. Aun así, considera que si no se entiende la referencia no es importante, pues los poemas van más allá de ello.

Le sorprendió saber que tiene lectores de 11 años, pues es un público al que no sabía que podía llegarle con este trabajo, “habla de una especie de estado mental en el que estamos un montón de personas, esta sensación de empatizar con lo ficcional”.

Confesó que cuando estudiaba la primaria estaba muy enamorada de Trunks (de “Dragon Ball”), “era un personaje que me encantaba, quería llegar a mi casa para prender la tele y verlo”.

“Estoy intentando en mi cabeza hacer una exploración de mis propias emociones y sentimientos. A lo mejor fue más fácil sentir atracción por una caricatura que por una persona real, era muy fuerte pensarlo, pero viendo mi presente digo que no está tan raro, porque realmente sigo en Instagram a un montón de gente que no conozco y quizá nunca vaya a conocer, pero hay algo que me mueve”, reflexionó.

Paola Llamas dijo que lo suyo es la poesía, pues cuando escribe narrativa le salen poemas en prosa. Siente que en la poesía puede expresarse tal cual es.

En la presentación del libro estuvo acompañada de Lol-Bé Caballero, quien aseguró que le gustó mucho el poemario, pese a que antes de leerlo no sabía si iba a conectar con éste.

Le llamó la atención que expone temas actuales y la hizo conectar con su época de adolescente.

Le gustó que la autora no usara palabras rebuscadas, que escribiera tal cual es y lo plasmara así en el libro, de una manera emocional y personal.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

De un vistazo

Secuencia

Paola Llamas concibió su poemario con la idea de que se pareciera a la secuencia de un anime, para lo cual analizó sus openings favoritos, que tienen un aire de aventura, y los endings, que son más nostálgicos, así como los arcos argumentales. Los versos se dividen en cinco capítulos.

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán