Pablo Salazar López llegó a la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey) 2025 en su gira de promoción del libro “Tras la huella del ñandú”, Premio Nacional de Cuento Juan José Arreola 2024, otorgado por la Universidad de Guadalajara.
Ameno conversador, el escritor chiapaneco compartió su interés por apartarse de receptivas literarias tradicionales en la construcción de su camino profesional:
“Me dejo llevar por un sentido lúdico, del encuentro y descubrimiento”.
En esa ruta se nota la influencia de tres autores: el mexicano Sergio Pitol, el español Enrique Vila-Matas y el uruguayo Felisberto Hernández. “Cada uno tiene estilos muy particulares, con algo en común: se rebelan contra el modelo convencional, esas tramas lineales o con una estructura lineal”.
“Se dejan ir uno por el lirismo, otro por el ensayo o por la metaficción. He sido muy poroso a eso, los trato de homenajear y respetar sus influencias”, dijo al Diario.
Dichos autores encendieron su ímpetu literario. “Eran las ganas de compartir ese fuego que recibí, esos polvos mágicos literarios. Sentí el impulso de cómo me gustaría contar o mostrar parte de mi mundo, de mis obsesiones mentales entre el recuerdo, lo vivido, lo imaginado muy en el tono de estos escritores que me encendieron”, admitió.
Durante la presentación del libro a cargo de la cuentista Gará Castro, el viernes pasado, Pablo Salazar López también intercambió experiencias con Carlos Martín Briceño, Premio Internacional de Cuento Max Aub.
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El autor de “Tras la huella del ñandú” dijo que en su obra quedaron reflejadas dos facetas: “Una parte positiva que consiste en la fascinación por el mundo. Esto de que, en cada rebanada que el escritor agarra de la realidad encuentra un mundo lleno de conexiones y asociaciones”.
La otra parte, “en el lado más negativo, quizás oscuro, una cierta nostalgia por tener que escoger, por no poder vivir todo”.
“Esas decisiones que pone la vida de tener que escoger y no poder hacer todo lo que se quiere se vuelven un impulso para la literatura o para la imaginación. Al menos ahí sí se tratan de seguir todas las vertientes que se presentan, a diferencia de lo que la vida permite”.
Del título de su libro, confió: “Fonéticamente me gusta. Proporciona la idea de búsqueda. Mucho de lo que hay aquí es ir tras algo, ideas, asociaciones, recuerdos. Hurgar para ver qué más hay. Tratar de encontrar lo literario”.
Ante la pregunta de qué esperaba de sus lectores, Pablo Salazar expresó su deseo de contagiar un espíritu de libertad: “Si, aunque no tenga una trama clara y no sepa adónde va a llegar cuando empieza, se disfruta el camino, como en un viaje o una buena conversación, entonces el libro habrá logrado su misión”.
La presentación del libro “Tras la huella del ñandú”, en la Filey 2025 se realizó en la sala Yolanda Lara Barrera del salón Chichén Itzá.— Mariana Pacheco Ortiz


