Fue en 1993, hace 32 años, cuando Eddie Salazar Gamboa vio por primera vez descender a la Serpiente Lunar en la alfarda noroeste de El Castillo en Chichén Itzá. Él y el arqueólogo Víctor Segovia Pinto fueron los descubridores de este fenómeno de luz y sombra producido por el resplandor de la Luna.
Desde entonces Salazar Gamboa, en aquel tiempo el responsable de hacer los cálculos matemáticos para saber si el fenómeno podía presentarse y cuándo, ha seguido estudiando el tema y consolidando sus teorías.
A pesar de que han pasado 32 años desde la comprobación del fenómeno arqueoastronómico, la difusión del mismo ha sido casi nula, las autoridades gubernamentales de las últimas tres décadas poco o nada han hecho para dar a conocer este otro atractivo que se plasma en la pirámide de Chichén Itzá.
Salazar Gamboa considera que esto se debe a que es difícil promover un fenómeno que no puede observar el público en general, pues la zona arqueológica está cerrada en la madrugada.
Sabe bien que no es posible recibir a esa hora a miles de personas, como las que se congregan para ver por la tarde el descenso de Kukulcán, pues controlar a numerosos visitantes en la oscuridad es complicado.
Aun así, opina que el fenómeno debería difundirse más, pues es una maravilla que legaron los mayas.
Este año, el descenso de Kukulcán lunar será en las primeras horas del domingo 13. Calcula que se podrá ver entre las 3 y las 5 a.m.
El investigador cuenta que Víctor Segovia Pinto y él vieron por primera vez que se formara la Serpiente Lunar el 5 de abril de 1993, junto a un grupo de 100 personas, entre las que estaban los familiares de ambos, autoridades del INAH, algunos profesores y personal de la zona arqueológica.
Se reunieron ese día pues él había hecho los cálculos de la fecha en que se podía ver el fenómeno.
Todo comenzó cuando Segovia Pinto lo invitó a estudiar con él si la Luna atravesaba el Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltún como sucede con el Sol.
Era 1986 y, tras varios cálculos, descubrieron que sí se producía el fenómeno, pero era muy variable.
Esto los hizo pensar en la posibilidad de que el descenso de Kukulcán se diera no solo con el Sol, sino también con la Luna. Así empezó una serie de cálculos que le llevaron varios años hasta que en 1993 lo pudieron apreciar por primera vez.
Salazar Gamboa explica que el fenómeno de Kukulcán lunar ocurre en la primera Luna llena después del equinoccio de primavera, razón por la que coincide con la Semana Santa y por ello lo llama Serpiente de la Crucifixión.
Añade que cuando la Luna llena cae en domingo, se cede la festividad a la Pascua judía y es el siguiente domingo que se celebra la Pascua católica. Así ocurrirá este año: el 13 habrá Luna llena y el domingo de Pascua será el 20.
Salazar Gamboa puntualiza que han pasado 35 años de que comenzó a estudiar la Serpiente Lunar y sabe que se forman cinco, seis o siete triángulos isósceles, aunque la mayoría de las veces es siete.
Con el apoyo de José Antonio Keb Cetina, custodio de Chichén Itzá, ha podido comprobar que algunos años la Serpiente Lunar desciende dos veces. Este 2025, Kukulcán ya se dejó ver entre el 13 y 14 de marzo, algo no común.
Destaca que esto demuestra que siempre hay más posibilidades de hallazgos en este tema.
Precisa que el fenómeno solo ocurre cuando hay Luna llena y al menos un 95% de iluminación.
En 2007, Eddie Salazar recibió un reconocimiento del INAH por el descubrimiento de la Serpiente Lunar.— IRIS MARGARITA CEBALLOS ALVARADO
