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  • Sobre estas líneas, el recibimiento de los peregrinos en la Puerta del Perdón; a la izquierda, algunas de las personas que asistieron

Enfermos, familiares, médicos, enfermeras y personal sanitario participaron ayer en una peregrinación a la Santa Iglesia Catedral, como parte del Año Santo. El grupo atravesó la Puerta del Perdón con el objetivo de obtener la indulgencia plenaria.

Encabezó la actividad el presbítero Alejandro Álvarez Gallegos, coordinador diocesano de la Pastoral de la Salud, Vida y Adultos Mayores, acompañado del padre Juan Pablo Moo Garrido, rector de la Catedral, quien dio la bienvenida a los peregrinos y los asperjó con el agua bendita.

La peregrinación se unió simbólicamente a la jornada jubilar convocada por la Iglesia en Roma, con la intención de orar por todos los involucrados en el ámbito de la salud.

“Hoy particularmente se ora por los enfermos, los médicos, las enfermeras, y por todos los que trabajan en hospitales, albergues y centros de atención sanitaria. También por las familias que cuidan a los pacientes y por quienes colaboran en la Pastoral de la Salud”, indicó el padre Álvarez Gallegos.

Durante la misa, el sacerdote explicó que la indulgencia plenaria es una gracia concedida por la Iglesia durante el Año Santo, mediante la cual se busca purificar al alma de las secuelas del pecado y fomentar una vida cristiana más auténtica.

“El Señor quiere que caminemos hacia la perfección, y en este tiempo de Cuaresma la Iglesia impulsa esa disposición interior para purificarnos mediante el sacrificio, el ayuno, la limosna y la oración”, señaló.

El padre Alejandro Álvarez subrayó que la indulgencia no se obtiene solo con asistir a misa, sino también a través de la confesión, la comunión, la oración por las intenciones del Papa y alguna obra de caridad o de misericordia. Todo ello, en actitud de fe y conversión.

Los asistentes se congregaron en el atrio y entraron en fila al templo principal, donde participaron en la celebración eucarística. En su homilía, el padre Álvarez agradeció a quienes trabajan en el ámbito sanitario.

“Gracias a quienes, silenciosamente, con humanidad y dedicación, cuidan a los enfermos. También a sus familias, por estar siempre pendientes. Ustedes ofrecen consuelo, acompañamiento y, sobre todo, la gracia de Dios”, afirmó.

Recordó que los visitantes de la pastoral no solo llevan compañía a los hospitales, sino también esperanza y sacramentos como la confesión, la unción de los enfermos y la comunión.

Durante la misa, se oró especialmente por la salud del papa Francisco.

En entrevista, el padre Alejandro Álvarez abordó la dimensión espiritual del sufrimiento y exhortó a vivir la enfermedad con fe.

“A veces la desesperación y la duda pueden aparecer, pero es ahí cuando debemos aferrarnos a la oración y confiar en un Dios que no abandona”, expresó.

A las familias pidió paciencia y caridad: “Son virtudes que van de la mano; una sin la otra no se sostiene”.

Sobre la visión de la enfermedad, dijo: “No es castigo de Dios. Es parte de la caducidad del cuerpo humano. Todos, tarde o temprano, la viviremos. Lo importante es asumirla con semejanza a Cristo. El sufrimiento puede hacernos más semejantes a Él. La cruz nos lleva a la resurrección”, concluyó.— Claudia Sierra Medina

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