La artritis reumatoide es una enfermedad articular inflamatoria de curso crónico, de origen autoinmune.
Quienes la padecen con frecuencia tienen deformidades articulares que afectan predominantemente manos y pies, limitación funcional y dificultad para realizar actividades laborales y de la vida diaria.
Estos pacientes cursan con manifestaciones extraarticulares como parte de un padecimiento sistémico (generalizado). Con frecuencia, a la enfermedad reumática se añaden una o más entidades clínicas, entre ellas: diabetes, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, osteoporosis, anemia, por mencionar algunas de ellas; esto se conoce como comorbilidad y cuando son varias enfermedades asociadas se denominan multicomorbilidades.
La comorbilidad es la norma más que la excepción en la artritis reumatoide, casi una tercera parte de los pacientes tienen al menos una comorbilidad al inicio de la artritis reumatoide y casi un 80 por ciento de los pacientes terminan afectados durante el seguimiento de la enfermedad, estos pacientes tienen un mayor riesgo de hospitalización.
En los pacientes con artritis reumatoide la inflamación crónica, los efectos colaterales de la medicación empleada (glucocorticoides, inmunosupresores, entre otros) y la duración de la enfermedad, entre otros, pueden contribuir o actuar como detonantes de enfermedades asociadas.
Identificación
La identificación de las comorbilidades en la artritis reumatoide es importante por varias razones: evita confusión en el diagnóstico, en ocasiones éstas pueden ser predictoras o modificadoras de la historia natural de la artritis reumatoide.
Las comorbilidades pueden influir en la actividad de la enfermedad, el pronóstico y en la selección del plan de tratamiento.
La atención subóptima de las enfermedades coexistentes y el entorno inflamatorio de la artritis reumatoide favorecen la presencia de diferentes comorbilidades, ocasionando aumento en los costos de la atención médica, mala calidad de vida, interferencia en el tratamiento y mortalidad más temprana, particularmente si se trata de enfermedades cardiovasculares, de enfermedad pulmonar o de ateroesclerosis temprana.
Como dato adicional, la presencia de cada comorbilidad asociada a la artritis reumatoide reduce la remisión de la misma en un 28 por ciento. Lo anterior obliga a realizar un estudio integral del paciente reumático.
Recuerda, en las enfermedades reumáticas “cuidados hoy… curación mañana”.
Reumatólogo. Coordinador del grupo de autoayuda “Núcleo Familiar del Paciente Reumático”. Miembro del Colegio Mexicano de Reumatología. Socio Titular de la Academia Nacional de Medicina de México. Miembro del American College of Rheumatology. Correo electrónico drjosea.cetinam@gmail.com
