La vacunación es una de las acciones más importantes en salud pública. Sin ella, se pueden presentar graves problemas de salud, sobre todo en la población infantil.
Sin embargo, también en la edad adulta mayor y en otras etapas de la vida se requiere del auxilio de los biológicos para prevenir enfermedades infecciosas que pueden llegar a costar la vida.
Del próximo sábado 26 al 3 de mayo se realizará la Semana Nacional de Vacunación, que se espera contribuya a alcanzar la cobertura deseable en la población infantil, que debe ser de más del 90% para lograr la inmunidad necesaria.

El doctor Jorge Tanaka Kido, director de investigación clínica de la Asociación Mexicana de Industrias de Investigación Farmacéutica (Amiif), destaca la importancia de la inmunización a fin de evitar brotes de enfermedades, como está sucediendo con el sarampión y la tos ferina en varios países, incluido México.
Resalta que durante siglos las enfermedades infecciosas han sido un fenómeno de cuidado, pero se ha logrado su control e incluso la erradicación de varias de ellas, como es el caso de la viruela, gracias a las vacunas.
Para lograr esto se requiere un esfuerzo conjunto de los países. Como ejemplo indica que la poliomielitis no se presenta en México desde hace varios años, aunque se han dado algunos brotes en naciones de Asia.
Enfatiza la trascendencia de mantener los esquemas completos de vacunación, no solo en los niños, sino también en adolescentes, adultos jóvenes y adultos mayores.
“Al tener un esquema completo de vacunación, la persona está más protegida contra las infecciones, pues una sola dosis no es suficiente para crear los anticuerpos necesarios para combatir una enfermedad”, dice.
La triple bacteriana, contra difteria, tos ferina y tétanos, se aplica en tres dosis durante los primeros meses de vida; luego se requiere un refuerzo a los 18 meses y posteriormente debe aplicarse cada 10 años. Con una sola vacuna no se alcanzan los inmunógenos deseados para la producción de anticuerpos, y por esa razón son necesarias varias dosis.

El doctor Tanaka Kido explica que las vacunas deben aplicarse lo más pronto posible, pues la experiencia y los estudios clínicos han demostrado que a ciertas edades resultan mejor.
De ahí que la vacuna contra la tuberculosis se aplique tras el nacimiento, al igual que la de hepatitis B. En las siguientes etapas tempranas de la vida se administran la triple bacteriana ya mencionada, la de influenza y la de combate de la poliomielitis, que se aplica a partir de los dos meses de edad.
La vacunación contra el neumococo es importante, pues éste puede causar problemas serios de infección en el sistema nervioso central (meningitis) y problemas graves a nivel pulmonar que pueden matar al enfermo, causar septicemias o infecciones en huesos y articulaciones. Este biológico, como el de la influenza, debe aplicarse a partir de los 6 meses de edad y posteriormente cada año.
Triple viral
Los menores también deben recibir la vacuna triple viral, que protege contra sarampión, rubéola y parotiditis. Otra vacuna que se requiere es la pentavalente o hexavalente. La primera protege contra difteria, tétanos, tos ferina, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo B; la segunda, contra todas las anteriores más la polio.
El doctor Tanaka Kido, quien es infectólogo pediatra, apunta que es de vital importancia que los adultos lleven a sus hijos a vacunar, pues así contribuyen a proteger a los menores.
“Como padres hay que brindarles una oportunidad, darles una garantía de que no van a padecer algo que puede ser grave”, dice el médico.
“Hay que vacunar contra las enfermedades prevenibles y si tienen dudas sobre su inocuidad deben recordar que es más peligroso dejar de vacunar que aplicarse una vacuna”, subraya.
Apunta que los eventos adversos suelen ser dolor en el sitio de la inyección y fiebre —y no en todos los casos—, y esto es preferible a que sufran enfermedades que pueden arrebatarles la vida.
Ejemplifica que el sarampión no solo es un mal que deja marcas en el cuerpo, sino que también puede ocasionar encefalitis, infección en el sistema nervioso central y neumonía, y causaría la muerte del paciente. Así que vacunar es lo mejor para evitar estos desenlaces.
En cuanto a la protección que dan las vacunas a los adultos mayores o personas con enfermedades crónicas, el doctor Tanaka Kido afirma que son importantes en aquellos que tienen el sistema inmune comprometido.
Grupos etarios como los mayores de 60 años son más susceptibles a algunas enfermedades y por ello cada año deben inmunizarse contra influenza, neumococo y zóster, un virus que se tiene desde la infancia cuando se ha pasado por varicela y persiste toda la vida en los nervios. La vacunación contra el zóster protege al adulto mayor del dolor que causa este padecimiento, que llevaría a una mala calidad de vida por reinfección.
El virus sincitial respiratorio puede prevenirse con la vacunación. Llegaría a ser grave en los extremos de la vida —en los menores y en los adultos mayores—, pues produce infecciones severas.
Las mujeres embarazadas en el último trimestre pueden aplicarse ese biológico para producir anticuerpos y pasarlos al recién nacido, brindándole una protección que puede durar hasta seis meses, etapa en que el bebé es susceptible a una infección respiratoria severa.
Los adolescentes deben vacunarse contra hepatitis B y contra varicela si no lo han hecho hasta ahora o no han tenido la enfermedad, pues en edades mayores a la infancia puede producir un cuadro más delicado.
Asimismo, deben recibir cada año la vacuna contra la influenza y la del virus del papiloma humano, sobre todo las niñas, pues protege contra cáncer de cérvix.
El doctor Jorge Tanaka considera que en el país hay una buena cultura de inmunización, a diferencia de Estados Unidos y Europa, donde hay grupos antivacunas que basan su argumentación en ideas falaces, sin base científica. Así ocurre con el biológico contra el sarampión, que se ha dicho causa autismo, pero ya se demostró que eso no es cierto: estudios muy amplios de cohortes —en los que se comparó a vacunados con no vacunados— mostraron que los casos de autismo eran iguales en ambos grupos.
Resalta que los biológicos que aplica el sector salud son seguros y están avalados por otras agencias regulatorias a nivel mundial.
Por esa razón, la Amiif apoya los esfuerzos para alcanzar las coberturas establecidas como meta y en esta Semana Nacional de Vacunación invita a los padres a llevar a sus hijos a recibir los 14 inmunógenos que corresponden a la infancia.— IRIS CEBALLOS ALVARADO
Inmunización
Los adolescentes deben vacunarse contra hepatitis B y contra varicela.
Cuadro delicado
Esto, si no lo han hecho hasta ahora o no han tenido la enfermedad, pues en edades mayores a la infancia puede producir un cuadro más delicado, advierte el doctor Jorge Tanaka.
Otros males
Asimismo, deben recibir cada año la vacuna contra la influenza y la del virus del papiloma humano.
