El arte siempre puede ser una herramienta para la reflexión, como sucedió en la puesta en escena “El Príncipe”, que llevó a los espectadores a meditar sobre la generosidad, la empatía y la belleza de dar sin esperar nada a cambio, teniendo como base la danza neoclásica, la música y el histrionismo.
Óscar Wilde se hizo presente a través de una de sus obras “El príncipe feliz” en la adaptación que Uri Campos Ruiz realizó para llevarla al ballet y así crear un cuento coreográfico en el que se pudo apreciar el talento de un grupo de bailarines locales.
La presentación tuvo lugar anteanoche, en el teatro “Daniel Ayala Pérez”.
No es la primera vez que Uri Campos experimenta con la obra literaria del escritor irlandés, pues hace poco más de tres años presentó un ballet basado en “La risa y el ruiseñor”.
Esta vez apostó por una obra emotiva, llena de sacrificio, emoción y con un final dramático, es decir, apta para todo lo que un ballet requiere.
El montaje estuvo integrado por 19 números coreográficos, de los cuales nueve estuvieron a cargo de la maestra de danza Silvia López y 10 a cargo de Uri.
En el escenario se pudo ver a 12 bailarines, seis mujeres y seis varones, que interpretaron a los personajes de la historia.
La propuesta escénica se integró como un cuento, por lo cual se contó con la participación de un narrador, Manuel Atocha, cuya voz en off dio el interludio de la historia y fue narrando la misma a lo largo del espectáculo.
Entre los números coreográficos la voz del narrador se hacía presente para seguir contando la trama, de manera que la presentación fue amena y ayudó a los espectadores a entender mejor el sentido de las interpretaciones dancísticas.
También los números coreográficos se sucedieron de manera ágil, ya que la duración de cada cuadro fue de entre dos a tres minutos aproximadamente.
Se tuvieron tres solos a cargo de: Ozmar Hernández en la coreografía “El escritor”, Jorge Durán en el “Principito” y Fabiola Jiménez en “La costurera”; y se presentaron ocho cuadros histriónicos alusivos a la historia.
Las numerosas coreografías fueron del agrado de los espectadores que aplaudieron con entusiasmo a los artistas y también premiaron con sus palmas a los bailarines que presentaron los pas de deux, sobre todo en el momento de las cargadas y los saltos.
“Golondrinas en primavera”, “Enamoramiento del junco”, “Ya no te amo”, “La esfinge y dios Memnón”, “Ángel”, “Flores de loto”, “El gran rey”, “Marineros”, “Vendedora de cerillas”,“India”, “España”, “África” y “Francia” fueron algunos de los números. Los bailarines dieron vida a la golondrina, el príncipe, Nefertiti, la serpiente, la doncella y el mimo, entre otros.
Respecto a la música se usaron samples, en su mayoría de música clásica, seleccionados por Uri Campos, director de la obra; también realizó el guión, además de participar como bailarín.
Se contó con cuatro piezas originales de la autoría del músico yucateco Eduardo Sánchez, quien compuso para este ballet “Enamoramiento del junco”, “Jóvenes”, “Ya no te amo” y “Golondrinas en primavera”.
Según contó Uri Campos, la idea es continuar desarrollando el proyecto en la parte musical, por lo que Eduardo Sánchez, seguirá componiendo para lograr que la obra cuente sólo con música original.
Además de los bailarines ya citados, participaron como ejecutantes: Fernanda Vicente, Cristina López, Bibiana García, Angie Suárez, Jorge Ávila, Miguel Gorocica, César Pérez y Victoria Barrera.— Iris Margarita Ceballos Alvarado
De un vistazo
Apoyo
El montaje del espectáculo fue posible gracias a que Uri Campos ganó la convocatoria del Pecda que se ofrece a través de la Sedeculta
Bailarines
De los 12 bailarines la mayoría son integrantes de Dancística Silvia López y dos de Estudio Cuatro.



