El tiempo es la cosa más valiosa que una persona puede gastar —Theophrastus

El tiempo de vida que tenemos es fugaz y se nos escapa de manera imperceptible. La pregunta frecuente es ¿qué pasa con el tiempo? y ¿qué pasa con lo que hemos vivido, lo que hemos sufrido y lo que hemos gozado? ¿A dónde se fue?

Sabemos que el tiempo es una magnitud física con la que se mide la duración o separación de los acontecimientos que vivimos. Un ordenamiento de tres conjuntos que son pasado, presente y futuro. O sea, como yo lo entiendo, es un estado en el tiempo que es un momento y un lugar determinado en algo que llamamos día donde está una sucesión de cambios y hechos de todo lo que existe.

A una pregunta sobre esto que me intriga mucho, alguien me dijo que el tiempo se define como “la medida de un cambio en una cantidad física, o sea, una magnitud utilizada para cuantificar la duración de los eventos en las áreas, como podría ser la rapidez, el movimiento y la velocidad”.

El tiempo para Platón, en su filosofía, es “una imagen móvil de la eternidad, que imita la eternidad y se desarrolla en círculos”. Él consideraba que el tiempo nace con el cielo y el movimiento de los astros miden el tiempo. Se sabe que el universo y el tiempo mismo tuvieron su origen en el Big Bang, hace unos 15 millones de años y que el inicio del tiempo real sería una singularidad en la que las leyes de la física se acaban.

Entonces el tiempo, que fue considerado durante muchos años un aspecto fundamental de nuestro universo, podría ser en realidad una ilusión derivada del entrelanzamiento cuántico, según un nuevo estudio.

Del hebreo, la palabra tiempo se traduce como “periodo, tiempo determinado, propio o apropiado”. Y la expresión “todo tiene su tiempo” puede asociarse al tiempo cronológico, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora puede asociarse a un momento propicio o adecuado.

Entonces, después de todo esto considero que el tiempo es lo más valioso de la vida, pues no tiene principio ni fin. No se crea ni destruye, ya que es la única dimensión en la que vivimos, pues afecta todo lo que hacemos, desde el ciclo de crecimiento de una flor, la destrucción de los imperios y hasta nuestra muerte. Es tan valioso que es muy importante aprender a administrarlo eficientemente.

Colofón

Sabemos —los que ya no nos cocemos al primer hervor— y constatamos que el tiempo es breve y que es por ello que debemos de tratar de sacar el máximo provecho de ello, tan sencillo como eso.

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