Alejandro J. Castilla en la charla que dio en el Palacio de la Música
Alejandro J. Castilla en la charla que dio en el Palacio de la Música

La importancia de la colaboración y de pedir ayuda cuando no se sabe hacer algo, el compartir lo que se hace con amigos y familia para tener una retroalimentación, y cómo llevar un trabajo musical desde la idea hasta la publicación digital fueron aspectos que se abordaron en la charla que ofreció el productor Alejandro J. Castilla en el Palacio de la Música.

El profesional, quien es director de Sureste Records, impartió la charla “Streaming 101: Primer lanzamiento para nuevos compositores”, a la que asistieron autores, intérpretes y público en general que tiene interés en este tema.

Alejandro habló sobre los lineamientos que debe seguir la persona que tiene la idea de hacer música, ya que es frecuente que surjan dudas de qué hacer para publicar una canción o cuánto cuesta hacer una.

Explicó que cuando se está iniciando no necesariamente hay que grabar y lanzar la primera canción, pues siempre es bueno probarla primero con la familia, amigos o maestros, si es que se estudia música, por ejemplo.

Añadió que es importante consolidar primero la música antes de grabarla, tener un estilo e imagen, y a partir de ello lanzar un primer tema para saber si “pega”.

Reiteró que cuando se lanza una canción sin la infraestructura correcta es difícil que impacte, pero si está todo preparado es más fácil que crezca la semilla.

Indicó que la idea de una canción puede venir desde un tarareo, una secuencia de notas o, incluso, de un sueño porque “también pasa”, y en todos los casos es importante grabarlo con el celular o guardar la melodía en la computadora, para luego ver en qué se puede convertir o qué se teje con ese germen.

En este camino, dijo, se puede tener participación de otras personas para desarrollar aún más la idea.

Etapas

Desde que llega la inspiración hasta que se hace el máster, hay varias etapas que se pueden completar solo o acompañado, aunque siempre es bueno tener el apoyo de alguien cuando se trata de algo que no se sabe hacer.

Esto puede ayudar a tomar decisiones sobre los instrumentos, quién será el productor o arreglista, y quién será quien grabe.

En ocasiones, una sola persona hace la mezcla, la grabación y la masterización, y en otras hay alguien para cada uno de estos procesos.

Al tener la composición ideal, capturar la esencia en la maqueta, la estructura, los arreglos, hay que preguntarse qué es lo que se espera lograr con ello, a qué público va dirigido o le puede gustar, a quién le llamaría la atención lo que se hace.

Responderse a sí mismo esas preguntas o platicar con alguien sobre esto ayudará a definir mejor lo que se quiere, como si se prefiere algo orgánico, roquero, más agresivo o una balada.

“Cuando ya estás en esto, el proceso es rápido, pero si estás empezando puede tomar meses o años”.

Añadió que los experimentos en la música enriquecen el estilo y siempre es importante encontrar un estilo musical propio.

De la misma manera se puede decidir si se quiere trabajar de una forma colaborativa, si solo se es compositor hay definir quién será el intérprete, o quiénes participarán en la grabación y en general integrar todo de una manera coherente.

Precisó que producción musical abarca todo el proceso, desde la concepción de la idea hasta la masterización, pero también se llama de esta manera a la labor de quienes, cuando las maquetas están listas, determinan si se requieren más arreglos, cómo se va a cantar el tema y cómo enriquecerlo.

Otra de las tareas es trabajar el diseño de la imagen y registrar la música.

Alejandro Castilla habló de los diversos canales de distribución de la música, y puntualizó que todos tienen sus pros y sus contras.

Animó a los asistentes a trabajar en sus proyectos y a pedir ayuda cuando necesiten hacer algo que no saben.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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