Para conmemorar los 120 años de la inmigración coreana a México, ayer se organizó un desfile en el que se reunieron varios grupos de descendientes coreanos para celebrar el Día de Corea, que se conmemora el 4 de mayo.
Los participantes partieron desde el parque de Santiago, rumbo al Palacio Municipal, con mantas y banderas. Algunos vestidos con hanbok —traje típico de Corea— y otros tantos con el traje típico de Yucatán.
En esta celebración participaron: el ballet de bailes coreanos “Mugunghwa”, el ballet folclórico del Ayuntamiento de Mérida, el grupo dancístico “Ka’ambal” ensamble de bailes coreanos y yucatecos y grupos de bailarines de k-pop. También hubo una exhibición de taekwondo.
Entre quienes estuvieron presentes se encontraban niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad, de origen yucateco y coreano.
Mientras caminaban, os participantes portaban banderas de México y Corea como muestra del lazo que existe entre estas dos naciones hermanas.
Con música tradicional de Corea —gugak— y jarana yucateca el recorrido se transformó en una alegre expresión de música y danza binacional.
Al llegar a los bajos del Palacio Municipal ya los esperaba una multitud de yucatecos, descendientes de coreanos y otros visitantes.
Concluyendo el desfile dio inició el protocolo, que contó con la presencia de autoridades estatales y municipales, así como con el representante del embajador de Corea del Sur en México y el representante de la Asociación de Descendientes Coreanos en Yucatán (Koryuc).
Hermandad entre Corea y Yucatán
Durante la ceremonia se entonaron los himnos nacionales de ambos países.
El vicepresidente de Koryuc, Luis Olav Olsen Lee, dirigió unas palabras en las que mencionó cómo han sido estos 120 años para los coreanos que tuvieron que migrar desde Corea hasta México, para trabajar en las haciendas henequeneras de Yucatán, el siglo pasado.
“Nosotros estamos ahora gozando de ese legado”, subrayó.
Después de su discurso, se rindió un homenaje solemne y un minuto de silencio a los patriotas de ambas naciones.— Karla Acosta Castillo






