Los visitantes observan el descenso de Kukulcán en “El Castillo”
Los visitantes observan el descenso de Kukulcán en “El Castillo”

Más que un conjunto de piedras, la pirámide El Castillo, en Chichén Itzá, es un oráculo del conocimiento. Así lo considera el investigador, matemático y astrónomo Eddie Salazar Gamboa, quien expone los distintos fenómenos arqueoastronómicos que ocurren en esta estructura, y su relación con los ciclos astrales y calendáricos de los mayas.

El experto subraya que algunos investigadores, incluso arqueólogos, atribuyen estos fenómenos a simples coincidencias. Sin embargo, él sostiene que son resultado de causalidades ligadas al conocimiento científico y espiritual de los mayas.

“Las matemáticas son el lenguaje del universo”, afirma Salazar Gamboa, al señalar que fenómenos naturales como el día y la noche, las estaciones o el movimiento de los astros responden a ciclos y patrones repetitivos que pueden expresarse en leyes matemáticas. Añade que el cuerpo humano también funciona bajo ciclos, como los circadianos o los de regeneración celular.

Uno de los fenómenos más emblemáticos es el descenso, permanencia y ascenso de Kukulcán, tanto solar como lunar, observado durante los equinoccios y solsticios. Para el investigador, esto no es una casualidad, sino una manifestación arquitectónica deliberada diseñada por los antiguos mayas.

“La pirámide fue concebida como un puente entre lo humano y lo divino, para acercarse a los dioses que habitaban el cielo”, explica. En la cosmovisión maya, el universo se divide en tres niveles: el cielo, representado por la cima del templo; la tierra, por el cuerpo de la pirámide; y el inframundo, simbolizado por el agua subterránea y los cenotes.

Esta arquitectura, dice, permitió representar simbólicamente la conexión entre el cielo, la tierra y el inframundo. La serpiente emplumada, al descender por la escalinata principal, parece dirigirse al cenote sagrado, completando un ciclo de renovación y fertilidad.

Simbolismos

Cada dimensión de la pirámide tiene una carga simbólica, indica. Su altura de 24 metros alude a las 24 horas del día, mientras que la base de 52 metros por lado recuerda el ciclo de 52 años en que coincidían los calendarios mayas Haab y Tzolkin, momento en el que se encendía el “fuego nuevo”.

Salazar Gamboa señala que algunos investigadores sostienen que el número 819 corresponde a un calendario integrado por los niveles del cielo (13), la tierra (7) y el inframundo (9), cuya multiplicación da ese resultado. Este sistema, añade, habría sido más completo que el Haab de 365 días (18 meses de 20 días más cinco días aciagos) y que el Tzolkin de 260 días (13 meses de 20 días).

También destaca la precisión astronómica de la pirámide. Cada escalinata tiene 91 escalones, que suman 364; al añadir la plataforma superior, se llega a 365, equivalente a los días del año solar. Cada cara de la estructura representa una estación y un punto cardinal.

Durante los solsticios, la pirámide se ve biseccionada por la luz solar: en verano, la cara norte permanece iluminada todo el día, mientras que la sur queda en sombra; en invierno, sucede lo contrario. “No es coincidencia”, afirma el astrónomo.

Para Salazar Gamboa, la elección de la serpiente como figura central no es fortuita. Diversas culturas antiguas la consideraban símbolo de sabiduría, transformación y renovación. “Los egipcios e hindúes adoraban a la cobra; los mayas, a la serpiente de cascabel, que muda de piel cada año”, señala.

La pirámide tiene, además, una desviación de 23 grados, igual a la inclinación del eje terrestre. “La eclíptica está inclinada 23 grados y medio, con una variación de 46 segundos por siglo”, precisa el investigador.

Finalmente, dice que ayer se registró el fenómeno del Sol en el cenit en Chichén Itzá (ningún objeto proyecta sombra). Esto ocurre por la coincidencia entre la declinación solar y la latitud del sitio: el Sol tenía una declinación de 20°43’ y Chichén Itzá se ubica a 20°44’. El fenómeno se repetirá hoy en Mérida, cuando el Sol alcance 20°53’ y la ciudad, 20°58’.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

Significados Extra

Los mayas plasmaron su visión cósmica en cada medida de la pirámide que construyeron.

Conocimiento cósmico

El fenómeno de luz y sombra simboliza la conexión entre cielo, tierra e inframundo, manifestando el conocimiento cósmico que resguarda la arquitectura de la pirámide.

Espiritualidad maya

Cada cifra en la pirámide responde a una función astronómica y sagrada, representando ciclos del universo en armonía con los calendarios y la fe ancestral.