MADRID (EFE).— El hispanista Ian Gibson expresó su deseo de haber vivido en el Madrid de los años veinte para conocer al Salvador Dalí joven, revolucionario y sacrílego, que le concedió una única entrevista en 1986, antes de morir, y que supuso “el día más extraordinario” de su vida.
En una entrevista con EFE, destacó la “confusión total” del pintor, su sospecha de padecer paranoia y su miedo a ser homosexual. Además, señaló que Dalí se volvió católico y entusiasta del franquismo, dispuesto a ser el pintor de cámara del dictador con tal de regresar a España y a su casa en la Costa Brava.
Gibson, quien acaba de publicar junto al dibujante Quique Palomo la novela gráfica “La vida incombustible de Salvador Dalí”, subraya que Dalí temía desarrollar la paranoia que llevó al suicidio de su abuelo. Además, el pintor temía ser homosexual, aunque era más homosexual que otra cosa, aunque tímido. Destaca que Dalí temía la ternura y no le gustaba que nadie lo tocara.
La novela gráfica, según Palomo, ofrece distintos estilos y juega con el collage para reflejar la “continuidad muy discontinua” del artista. Las dos últimas páginas recogen la entrevista entre Gibson y Dalí en un único color (rojo) para dar el máximo dramatismo al encuentro.
Gibson también se refirió a la actualidad política y a los ataques de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump, a la cultura. Consideró un “insulto” que la administración Trump retirase el español de la web oficial, cuando es parte de la cultura del país, con 60 millones de hispanohablantes.
