MOSCÚ (EFE).– La capital rusa acoge esta semana el IX Festival del Pescado, que reúne productos del mar provenientes tanto de las aguas rusas como de otros rincones del mundo. Aunque Moscú se encuentra a 650 kilómetros de la costa báltica y a casi mil del mar Negro, los organizadores instalaron carpas y cocinas en las calles para acercar el pescado a los habitantes de la ciudad.
El abadejo, originario del Pacífico Norte, fue designado como el protagonista del festival. “Es un pescado versátil y típico del Extremo Oriente ruso”, explicó uno de los organizadores. Los asistentes pudieron degustarlo en forma de Ujá, una sopa tradicional preparada con caldo, patata, ajo y cebolla. “Este plato representa bien nuestra tradición pesquera”, añadió otro de los responsables del evento.
Los visitantes también encontraron una amplia variedad de productos marinos: trucha, salmón, bagre, dorada y lucio, además de especies exóticas como el pez loro de Sri Lanka y lubinas de las Islas Mauricio.
“Es impresionante ver tantos tipos de pescado en una ciudad tan alejada del mar”, comentó una de las asistentes. El cangrejo de Kamchatka y las ostras del mar Negro también destacaron entre la oferta.
La feria se repartió por diversos puntos de Moscú y sus alrededores, e incluyó no solo propuestas culinarias tradicionales, sino también platos modernos como shawarmas con gambas, salmón o cangrejo. Además, se organizaron conciertos, talleres de cocina y pintura, y actividades recreativas para niños. “Es una buena oportunidad para probar nuevos sabores y aprender sobre gastronomía marina”, dijo un visitante.
Entre las actividades paralelas, se celebraron concursos de pesca en el río Moskvá. El certamen principal, abierto a pescadores de países como Serbia y China, entregó un premio de un millón de rublos a un ciudadano ruso. También se ofrecieron huevas de trucha a precios más accesibles. “El caviar de esturión es caro, pero hay opciones para todos”, expresó uno de los vendedores del festival.
De un vistazo
Diversidad cultural
Se organizaron conciertos, talleres de cocina y pintura, y actividades recreativas para niños y jóvenes.
Pesca deportiva
Entre las actividades paralelas, se celebraron concursos de pesca en el río Moskvá. El certamen principal, abierto a pescadores de países como Serbia y China, entregó un premio de un millón de rublos a un ciudadano ruso.
