En una noche colmada de emoción, pertenencia y resonancias, la Orquesta Sinfónica de Yucatán (OSY) ofreció el Programa No. 12 de su temporada enero-junio 2025, una velada que no sólo rindió homenaje al compositor yucateco Daniel Ayala Pérez, sino que nos llevó a una introspectiva celebración del nacionalismo musical.
El evento, realizado en el Palacio de la Música, comenzó desde el vestíbulo del museo interactivo con una charla especial a cargo del director huésped, el maestro Ludwig Carrasco, y el reconocido historiador Enrique Martín Briceño.
Cercanos y apasionados, ambos ofrecieron un recorrido por la vida y obra de Ayala, destacando su relación con figuras clave en su formación, como Silvestre Revueltas, y su contribución a una música nacionalista.
Entre los temas, los maestros ofrecieron un contexto enriquecedor sobre Panoramas de México, obra compuesta por Daniel Ayala entre 1936 y 1937, que retrata con sensibilidad tres regiones ligadas a su vida.
En Sonora refleja la influencia de la música indígena que Ayala conoció en la Academia de Investigaciones de Música Mexicana de Bellas Artes, particularmente las danzas de pascolas que los yaquis ejecutan en Semana Santa.
En Veracruz es un danzón vibrante que evoca la tierra natal de su esposa, la soprano Margarita Lagos, y remite a los tiempos en que Ayala tocaba el violín en la orquesta del famoso Salón México. Finalmente, En Yucatán rinde homenaje a su origen con melodías inspiradas en los aires tradicionales que marcan el inicio de las vaquerías peninsulares.
También ampliaron acerca de “La Venus Maya” y “La noche de los Mayas”, y cómo sus compositores Río y Revueltas los impregnaron de patriotismo; el primero alentado por Daniel Ayala y que daría pie a una serie de temporadas de composiciones de yucatecos interpretadas en los albores de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, entre 1944 y 1950.
En el caso de Revueltas, música para la película homónima que se rodó en la región yucateca por Chano Urueta.
Se trajo a la charla al indiscutible Antonín Dvorak, relacionándola en su sentido nacionalista, con la sinfonía 9, que busca reflejar las características de la música tanto indígena como afro estadounidense.
Una obra que fue bien recibida por los neoyorquinos, pese a que en sus temas secundarios recuerdan más la Bohemia que a Estados Unidos.
Este concierto se enmarca en los eventos conmemorativos por el 50 aniversario luctuoso de Ayala, y tuvo un momento especialmente emotivo al recibir entre el público a integrantes de la familia Ayala Pérez.
A ellos se dirigieron las primeras palabras de bienvenida, en un gesto que subrayó la calidez de la OSY hacia la memoria del compositor.
Vestido de gala, el maestro Carrasco subió al podio para dirigir un programa antes mencionado y que fue cuidadosamente seleccionado y profundamente simbólico.
La noche abrió con “Panoramas de México” de Daniel Ayala, una suite en tres movimientos (En Sonora, en Veracruz y en Yucatán) recibida con entusiasmo.
Los pasajes rítmicos y melódicos evocaron paisajes e identidades del país, despertando sonrisas y arranques de aplauso espontáneos entre los asistentes, que por momentos parecían bailar con la música.
Le siguió “La Venus Maya”, obra del también yucateco Gustavo Río Escalante. En su estreno bajo la dirección del maestro Carrasco, esta pieza desbordó fuerza expresiva y pasión, generando entre el público una conexión visceral que se tradujo en gestos, murmullos de admiración y una ovación sonora.
La tercera entrega de la noche, “La noche de los Mayas” de Silvestre Revueltas, considerada uno de los títulos más representativos del catálogo duranguense, mostró una versión menos masiva pero igualmente conmovedora, según explicó el propio director en su charla previa. Invitó al público a escuchar con “oídos frescos” esta obra, más íntima, en contraste con versiones de mayor volumen orquestal.
El público se sumergió en un vaivén de paisajes sonoros con una narrativa casi cinematográfica.
Tras un breve intermedio, la OSY presentó la Sinfonía del Nuevo Mundo, de Antonín Dvorak, obra emblemática que, aunque compuesta en Estados Unidos, representa el espíritu del nacionalismo musical checo.
Martín Briceño contextualizó: “Antes del nacionalismo mexicano, hubo nacionalismos europeos que también buscaron identidad a través de la música”.
La ejecución fue majestuosa. La orquesta se mostró precisa y apasionada, y la batuta de Carrasco se alzó con firmeza y sensibilidad para guiar un viaje musical que fue, a la vez, universal y profundamente local.
Al finalizar, una ovación de pie selló la noche.— DARINKA RUIZ Morimoto
De un vistazo
Repiten charla
Para quienes no pudieron asistir a la charla previa, el Palacio de la Música ofrecerá una nueva presentación de esta conversación con Enrique Martín Briceño. La cita es a las 11:20 a.m., en la entrada del museo interactivo. Posteriormente, se llevará al cabo el segundo concierto dedicado al maestro Daniel Ayala.
En la memoria
El programa No. 12 de la OSY fue un acto de afirmación cultural, una exaltación de lo nuestro a través de las notas, quedando en la memoria. Una velada que nos recordó que la música también puede ser patria
