Pawel Blaszkowski durante su intervención como solista invitado de la Orquesta Sinfónica de la UNAY, anteanoche, en el Palacio de la Música
Pawel Blaszkowski durante su intervención como solista invitado de la Orquesta Sinfónica de la UNAY, anteanoche, en el Palacio de la Música

Doce alumnos de la Licenciatura en Música de la Universidad de las Artes de Yucatán (UNAY) se graduaron con el concierto “Cosas del corazón”, que ofreció la Orquesta Sinfónica de la UNAY en el Palacio de la Música.

La presentación marcó el cierre de la temporada de conciertos de primavera de la agrupación.

Curiosamente la obertura se tocó al final y no al principio, y fue la obra con solista la que abrió el programa, que usualmente suele ser la segunda pieza.

Todo eso se debió justamente a la graduación de los jóvenes músicos, ya que se hizo una pausa a la mitad del programa para hacerles un reconocimiento, en breve pero emotiva ceremonia académica.

La Orquesta inició la presentación con la obra “Affairs of the heart” (Cosas del corazón, que dio nombre al programa), para violín y cuerdas, del compositor canadiense Marjan Mozetich.

El violinista Pawel Blaszkowski fue el solista invitado, quien deleitó a la audiencia con su calidez para interpretar esta obra de Mozertich, una pieza contemporánea romántica y apacible que invita a la introspección y la dulzura.

El solista le imprimió encanto a la interpretación y dejó que las notas que emanaban del violín llegaran directo al corazón.

La presentación fue muy aplaudida, por lo que Pavel regresó al escenario y junto a la Orquesta obsequió fuera del programa “Danza Latina” de Brian Balmaged.

A esa pieza siguió la interpretación de la Sinfonía No. 4 Op. 60 de Beethoven.

Como dijo el rector de la UNAY, Domingo Rodríguez Semerena, en su mensaje al inicio del concierto “tuvo la mala suerte de estar entre dos obras muy taquilleras, entre la heroica, que es la Tercera y la famosísima Quinta”.

Alejandro Basulto, director de la Orquesta Sinfónica de la UNAY, dijo sobre esta pieza que es la sinfonía “menos tocada de Beethoven, pero no por eso es una obra menor, es sensacional”.

Y así lo dejaron sentir los músicos a lo largo de sus cuatros movimientos, capturando la esencia de la esta gran obra sinfónica.

Después de la sinfonía, los directivos de la UNAY se tomaron un momento para reconocer a los graduados.

Elías Puc, director de Música de la UNAY, presentó uno a uno a los doce jóvenes que tras cuatro años concluyeron sus estudios en el área de música.

Luego del momento académico, la presentación musical continuó con la Obertura “Orfeo en el inframundo” del compositor alemán Jacques Offenbach, que incorpora el famoso tema del can-can, muy popular en la primera mitad del siglo XIX.

La pieza fue elegida por Basulto porque tiene muchos solos de diferentes instrumentos, como violín, oboe, clarinete, flauta y primer chelo, y esto permitió que varios de los estudiantes que se gradúan pudieran mostrar ante el público, amigos y familiares su talento.— Iris Ceballos Alvarado

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