Hola, mis queridos lectores:
No dejo de sorprenderme al ver que, tanto en redes sociales como en los artículos que leo a diario sobre el vino, constantemente aparecen nuevas tendencias o formas diferentes de vender vino. Siento que lo que la gente está buscando es innovación, novedad. Y entre esas novedades me encontré con algo muy curioso: vino en lata. Así es, como lo leen.
La preferencia por esta nueva forma de consumir vino en un envase no convencional ha captado la atención, especialmente de los jóvenes, quienes ven con agrado este tipo de presentación. Se trata de latas de 200 ml, con baja graduación alcohólica, que parecen estar dirigidas a principiantes en el mundo del vino.
Y aquí surge una de las preguntas más comunes: ¿cuánto influye el sabor del vino al ser envasado en lata? La lata tiene un recubrimiento interno que impide el contacto directo del vino con el metal. Además, algunas versiones incluyen dióxido de carbono, al estilo de los vinos espumosos.
Estos vinos en lata suelen ser dulces, con buena textura en boca, ideales para quienes se inician en el mundo del vino. Eso sí, no podemos compararlos directamente con los vinos embotellados: son productos distintos.
Como bien dice el dicho, “el Sol sale para todos” y en mi opinión personal el vino en lata es simplemente una opción más. Si a los jóvenes mayores de 18 años les atrae esta presentación y eso los anima a comenzar su camino en el mundo del vino, ¡bienvenido sea!
Ya hay muchas marcas en la Península que están apostando por esta tendencia: algunas de origen italiano, otras mexicanas y también españolas. Se pueden encontrar en cuatro presentaciones principales: Rosato, Rosso (una especie de sangría con limón y durazno), Moscato Dolce y Prosecco, este último un espumoso italiano de muy buena calidad.
Los tiempos están cambiando, y las empresas vitivinícolas hacen grandes esfuerzos para captar cada vez más consumidores. Para lograrlo, optan por integrar nuevos productos y ofrecer formas distintas de beber vino. Por ejemplo, en Francia es muy común un tipo de envase llamado bag-in-box, que consiste en una bolsa de plástico de grado alimenticio, envasada al vacío, disponible en presentaciones de 3 y 5 litros. En países como Uruguay y Argentina, hace unos 50 años el vino se vendía a granel, en envases de 5 litros conocidos como “damajuanas”. Hoy, en cambio, ya existen botellas de 187 ml, ideales para una sola copa. Esto nos demuestra que los tiempos se van adaptando a las necesidades del consumidor y a las estrategias de márketing que hacen que una marca se posicione en el gusto del público.
No a todos les gusta el vino, pero si el producto es visualmente atractivo y logra convencer puede convertirse fácilmente en tendencia. Además del vino en lata, existen otros métodos alternativos de envasado que no incluyen la tradicional botella de cristal verde, pero eso… lo dejamos para otra columna. Por lo pronto, este artículo seguro dará mucho de qué hablar. ¡Salud y hasta la próxima!
