Elvia González Canto reflexiona sobre el legado artístico de Fernando García Ponce ante el público en la sede de Prohispen, anteanoche
Elvia González Canto reflexiona sobre el legado artístico de Fernando García Ponce ante el público en la sede de Prohispen, anteanoche

Una mirada profunda a la obra del arquitecto Fernando García Ponce, figura clave de la arquitectura moderna en México, fue el eje de la conferencia “Expresiones del alma: entre el arte y el espacio”, impartida por Elvia González Canto, secretaria académica del Campus de Arquitectura, Hábitat, Arte y Diseño (CAHAD) de la Universidad Autónoma de Yucatán (Uady).

El encuentro se realizó anteanoche en el Centro Cultural Prohispen, donde la académica compartió sus reflexiones sobre la conexión entre la expresión plástica y el diseño arquitectónico en la trayectoria del yucateco.

Con más de 30 años de experiencia como docente e investigadora, González Canto destacó el enfoque humanista de García Ponce y subrayó la coherencia estética, emocional y conceptual de su obra.

“Sus obras muestran emoción y congruencia con el tiempo y el espacio”, expresó. Añadió que el arquitecto yucateco logró armonizar el trazo pictórico con la limpieza y claridad de las líneas arquitectónicas.

Los más significativos

Durante su intervención, hizo referencia a varios de sus proyectos más emblemáticos —hoy modificados o desaparecidos—, como la Delegación de Tránsito Federal, su primera obra construida en 1962; la fábrica de veladoras El Faro, la destilería Modelo y el edificio Libanés. Todas estas edificaciones se ubican en el centro de Mérida y son consideradas parte del patrimonio moderno en riesgo de olvido.

“Rompió con la tradición muralista mexicana y apostó por la abstracción expresionista, mientras desarrollaba una arquitectura moderna, funcional y expresiva, particularmente en Yucatán”, puntualizó.

González Canto también resaltó la importancia del movimiento moderno en la entidad, consolidado durante las décadas de 1950 y 1960 con la incorporación de nuevas tecnologías, como el concreto armado, y el abandono gradual de los estilos coloniales e historicistas.

A través de su exposición, la académica hizo un llamado a revalorar la arquitectura moderna yucateca, al advertir sobre el riesgo de su desaparición por no contar con el debido reconocimiento. Como ejemplo de esta situación citó el cierre del Museo Fernando García Ponce-Macay, espacio que albergaba parte de la obra plástica del arquitecto.

“La arquitectura que aún permanece en Mérida habla el mismo lenguaje que usamos hoy: es vigente y profundamente emocional. Merece un lugar digno en la memoria de nuestra ciudad”, concluyó.— Vanessa Argaéz Castilla

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