Cerca de 300 niños de municipios de Yucatán vivieron ayer una jornada de ritmo, juegos y otras actividades lúdicas como parte del IV Encuentro Infantil Multidisciplinario en Lengua Maya, en el que se llevó al cabo el taller “Vamos a crear rap”.
El objetivo del programa, desarrollado en el Gran Museo del Mundo Maya, fue promover el uso cotidiano de la lengua maya y fortalecer la identidad cultural de la infancia a través de experiencias significativas.
La iniciativa buscó no solo difundir el idioma, sino también integrarlo en la vida diaria de los participantes mediante dinámicas artísticas y recreativas.
Provenientes de 10 municipios con población mayahablante, como Hoctún, Abalá, Maní, Teabo, Ixil, Mayapán, Cansahcab y Dzoncauich, los niños participaron en talleres de rimas, rap, creación de contenido digital y juegos tradicionales, todo con enfoque participativo.
La jornada arrancó con la presencia de autoridades como Patricia Martín Briceño, secretaria de la Cultura y las Artes; Fidencio Briceño Chel, director general de Museos y Patrimonio de la misma dependencia; María Elisa Chavarría Chim, de Patrimonio y Museos Comunitarios; Andrés Solano Reynoso, de Desarrollo Cultural, y Miguel Arjona Sánchez, alcalde de Hoctún.
Durante su intervención, Martín Briceño subrayó que “queremos que los niños se sientan atraídos por sus raíces, por su idioma”.
“Por eso organizamos este tipo de eventos en el museo, con el apoyo de figuras como Fidencio Briceño Chel, recién galardonado con la Medalla Eligio Ancona, y a través del proyecto Crea, que lleva talleristas a comunidades del interior del Estado, en coordinación con los municipios”.
Además, adelantó que el 21 de julio próximo Yucatán será sede del Encuentro Nacional del programa federal Alas y Raíces, en el que se espera la participación de 250 niñas y niños provenientes de distintos estados del país, principalmente de comunidades indígenas. Las actividades también se realizarán en lengua maya y se enfocarán en el arte, el juego y el intercambio cultural.
Entre risas, aplausos y entusiasmo, niños, talleristas y autoridades posaron para la foto oficial. Alzando las manos y en tono de broma, los pequeños gritaron “¡Xix!”, mientras esperaban su desayuno. Un momento de alegría que reafirma que la lengua maya no solo se habla, también se canta, se juega y se vive.
