• Una gran variedad de productos con la imagen de los Labubus se puede encontrar en tiendas de la ciudad, desde originales hasta clones

A finales del año pasado nació una tendencia que sigue vigente, incluso frente a la llegada de nuevas modas virales. Es la de los Labubus, muñecos en forma de monstruos peludos, con ojos grandes, orejas largas y dientes puntiagudos, el fenómeno cultural del momento.

El producto principal lo constituyen los muñecos, pero se han añadido al mercado otros productos con la estampa de estos monstruos, como ropa, gorros, termos, llaveros, mochilas y papelería.

Si bien esta tendencia siguió a la de los Ternurines, en su momento logró superar a estas figuras con formas de diferentes animales. Actualmente, su competencia más fuerte la representan los capibaras.

Aunque ambas modas parecen dirigidas a niños, la realidad es que no es así, pues si bien algunos pequeños tienen interés en los Labubus, la tendencia se ve más reflejada en jóvenes millennials y de la generación Z.

Los capibaras, en contraste, son más populares entre las infancias.

¿De dónde vienen los Labubus?

El “boom” de los Labubus se dio cuando Lalisa Manobal, integrante del grupo de K-pop Blackpink, subió una historia en su perfil de Instagram en la que aparecía con un bolso del que colgaba un llavero de un Labubu.

Tras hacerse viral esa historia, las ventas de la empresa asiática PopMart, fabricante de los muñecos, escalaron de forma exponencial hasta consolidar a los Labubus como uno de los productos más vendidos de la compañía.

Incluso estrellas de talla mundial, como Cher, llevan en sus bolsos de lujo estas populares figuras.

¿Por qué compran los Labubus?

Para muchas personas podría resultar un misterio la razón de que estos muñecos sean tan apreciados, pero los jóvenes lo tienen muy claro: “Porque son tiernos”.

Romina Alonzo Flota, quien es fanática de los Labubus, admitió que su fascinación por ellos se debe a que son muy tiernos, porque son “monstruitos” y además peludos.

Por su parte, Vladimir Castillo Alfaro, otro fanático de estos personajes, compartió que fue gracias a TikTok que conoció esta tendencia y decidió adoptarla. “Me gusta verlos colgados en las mochilas y seguir las tendencias”.

También María José Arroyo Díaz, quien es compradora habitual de productos con esta imagen, reconoció que en parte su afición viene de las tendencias en las redes sociales y que el consumo de esta figura hace despertar el sentido de pertenencia.

El artista hongkonés Kasing Lung dio vida a estos personajes en el año 2015, inspirándose en la mitología nórdica al crear el libro “The Monsters”, cuyos personajes principales fueron el punto de partida de las figuras que hoy conocemos como Labubus.

Para 2019, Lung ya había firmado un convenio con PopMart para convertir sus personajes en juguetes de colección. El nombre no tiene ningún significado literal, fue inventado por su creador al momento de desarrollar la línea de imágenes coleccionables.

Dónde comprarlos

Su principal distribuidora sigue siendo PopMart, pero en Mérida también se pueden encontrar en plazas, papelerías, tiendas de mayoreo de artículos de importación y en grupos de venta en Facebook e Instagram.

Otros puntos de venta son sitios de comercio en línea, como Amazon, Mercado Libre, AliExpress, Temu, Shein, Shopee y Wish, por mencionar algunos.Algunas tiendas en línea son las que distribuyen mayormente la mercancía no autorizada o clon, que se vende en tiendas físicas de la ciudad.

Los “Chafubus”

A causa de su popularidad, los Labubus afrontan problemas de piratería, con su contraparte conocida como “Chafubus”. Éstos son fáciles de identificar, ya que no cuentan con la misma calidad, precio y código de autenticidad que los originales.

El código QR de los empaques debe dirigir a la página oficial de la marca como garantía de originalidad. Los precios de los productos de marca van desde los $1,000 a los $12,000 según su edición y tamaño.

Mientras que los productos clon, además de ser más diversos y no solamente consistir en llaveros y peluches, tienen precios que van de los $15 en libretas mini, llaveros o pequeños coleccionables, a $500 en productos más grandes y especializados.