Hasta el mismísimo Sir Paul McCartney se hubiera emocionado, puesto de pie y aplaudido el maravilloso momento que la Orquesta Sinfónica de Yucatán hizo pasar a todos los que asistimos a uno de los conciertos con el que finalizó la temporada.

Sin ser un crítico de música, sino simplemente un admirador del Cuarteto de Liverpool, señalaré que fue un evento memorable. El director Jesús Medina condujo magistralmente una orquesta talentosa y el resultado no se hizo esperar: una velada rotunda, exitosa.

Interpretando magistralmente melodías de Los Beatles, pusieron chinita la piel a más de uno de los asistentes. Con sus interpretaciones, la Orquesta nos trasportó sin sentirlo a los años sesenta, con esa magia que emana de las canciones compuestas por los genios del cuarteto británico.

Interpretando, con arreglos perfectamente bien armonizados, melodías como “Yellow Submarine”, “Yesterday”, “Eleanor Rigby”, “Hey, Jude” y muchas más, la mayoría de los asistentes retrocedimos a nuestros años de juventud y con esas canciones evocamos esa maravillosa época que nunca volverá.

La interpretación de la OSY tocando con el corazón los acordes llenos de sentimientos hizo que la concurrencia escuchara embelesada y emocionada cada una de las interpretaciones, deseando que el concierto no terminara. Pero como todo en la vida tenía que concluir. Y una concurrencia de pie brindó una fuerte, prolongada y sincera ovación a todos los integrantes de la OSY que nos deleitaron con su actuación.

El director tuvo que salir por segunda vez al escenario para agradecer los aplausos que no cesaban. Ojalá haya más eventos con ese género musical, que, se pudo comprobar, gustó mucho a los asistentes. Mis más sinceras felicitaciones por esa inolvidable velada musical.

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