Con una misa matutina en la que participó un integrante del Cabildo Eclesiástico, ayer se celebró la fiesta de San Juan Bautista en la rectoría de la que es patrono, en el Centro. Minutos antes de las 7 los voladores anunciaron el comienzo de la Eucaristía, mientras los fieles ensayaban cánticos en espera del inicio de la ceremonia.
La misa fue presidida por el padre Manuel Jesús Ceballos García, quien celebró con el presbítero Juan Castro Lara, rector de San Juan.
En la homilía, el padre Ceballos García expresó su alegría por participar en esta festividad y explicó que solamente uno de los integrantes del Cabildo Eclesiástico pudo acudir —él mismo—, ya que otro se encuentra hospitalizado y un tercero realizaba diligencias tras un robo ocurrido la noche del lunes en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de Fátima, ubicada frente al Parque de las Américas.
El sacerdote destacó que, en esta celebración, deseaba resaltar la figura firme y coherente de San Juan Bautista, tanto en los momentos de gozo como en los más difíciles, recordando su encarcelamiento por órdenes de Herodes: “San Juan se mantuvo firme, de tal manera que, cuando uno ve su figura en el Evangelio, es ver a alguien que siempre estuvo al pie del cañón”.
Asimismo, subrayó que el santo permaneció constante en su misión de presentar, mediante su vida, enseñanza y testimonio, la figura del Hijo de Dios. “Ésa es la enseñanza que debemos asumir: mantenernos firmes siempre delante de Dios”, afirmó el sacerdote.
El festejo de ayer comenzó con la misa y una serenata con mariachi. Las actividades en la rectoría continuarán hasta el próximo domingo 29, cuando se efectuará una procesión al finalizar la misa de las 11 a.m., seguida de la subida de la imagen del santo a su nicho habitual.
En estos días la figura permanecerá expuesta para la visita de los devotos.
Fieles recordaron que San Juan Bautista es una figura relevante en el Evangelio por ser primo de Jesucristo y desempeñar un papel clave como profeta tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. También relataron una historia oral transmitida entre generaciones que se afirma que el santo intercedió por Yucatán cuando la región era asolada por una plaga de langostas que amenazaba con destruir las cosechas.— Ilse Noh Canché





