Los nueve orificios. En la anatomía tradicional se habla de nueve orificios: dos ojos, dos fosas nasales, dos oídos, la boca, la uretra y/o vagina, el ano.
En las enseñanzas yóguicas de la India, yogi (de holy, sagrado) alude a la conciencia del flujo que entra y sale por cada abertura: aire, sonido, luz, alimento, palabra, líquidos, desechos, vida sexual. Cuerpo y emoción se tocan en cada puerta. Todo hábito pasa por un orificio.
Piensa en cualquier adicción. Tabaco, alcohol, comida, redes, porno: todas recurren a la vista, el oído, la boca o los órganos sexuales.
En una encuesta que escuché, la única excepción fue la heroína, porque usa jeringa: ¡es tan difícil crear un “décimo orificio”? que locura ¡¡¡¡ Todo lo que ingresa o egresa influye en la química y en la psique.
Respirar muestra tu emoción. Un niño que llora pierde el ritmo respiratorio y entra en más angustia; un adulto que ralentiza la respiración de 19 a 4 ciclos por minuto entra en estado meditativo.
Control del orificio nasal =control de la frecuencia interna. Lo que comes, lo que callas. Boca: una cena pesada puede provocarte pesadillas; una palabra amarga puede intoxicar más que el azúcar.
Oídos y ojos: lo que escuchas y miras se convierte en pensamiento repetitivo. Por ahí construyes fe… o ansiedad.
Órganos de excreción y sexualidad: universo aparte. Desde la creación de vida hasta guerras (pensemos en Helena de Troya) han girado alrededor de estos portales.
Pregunta clave ¿Con qué calidad gestionas el “tráfico” en tus nueve orificios? Aire, alimento, líquido, sonido, imágenes, experiencias: todo viaja por ellos. Y si los portales son sagrados, el tránsito debería ser consciente.
Tres prácticas para honrarlos
1. Respira a propósito. Dedica dos minutos a inhalar y exhalar lento: el sistema nervioso lo agradece.
2. Elige tus insumos. Alimento real, información de valor, sonidos que eleven.
3. Observa tu palabra. Lo que sale por la boca crea o destruye ambiente; decide qué construyes.
⸻Hacernos conscientes de estos nueve portales es honrar el templo que habitamos. Respira, mira, escucha y habla con intención.
Deja que el tráfico interior sirva para crear salud, paz y plenitud.
Soy Alejandro Granja Peniche. Comparto mi proceso para crecer contigo. Cuéntame en redes cómo cuidas tus orificios sagrados. Nos leemos el próximo lunes.

