Con la conferencia “Rafael R. Quintero, ingeniero de la modernización de Yucatán durante el Porfiriato”, impartida por el maestro Hanniel Cervantes Cardeña, concluyó el ciclo “El devenir arquitectónico de Mérida” en el Centro Cultural Prohispen.
Rafael R. Quintero, originario de Palizada (hoy Campeche), fue una figura central en la modernización de Yucatán durante el Porfiriato. Ingeniero mecánico formado en Estados Unidos, regresó a México para ocupar cargos clave como inspector del ferrocarril Mérida-Valladolid y del telégrafo estatal, además de integrar redes de poder político a través de su matrimonio con María Asunción Salazar.
Entre sus contribuciones destaca su papel en el diseño inicial del Paseo de Montejo y, sobre todo, su labor como director de Obras Públicas durante el gobierno de Carlos Peón Machado.
Introdujo maquinaria moderna y construyó obras emblemáticas como la Penitenciaría Juárez. También pavimentó calles, edificó banquetas, escuelas y la capilla de Nuestra Señora del Carmen, en Chuminópolis.
Aunque afrontó escándalos políticos y fue desplazado por el gobierno de Francisco Cantón, volvió al poder con Olegario Molina, participando como contratista en importantes proyectos urbanos. Durante la Revolución fue diputado local y promovió infraestructura eléctrica y de comunicaciones. Su respaldo al régimen de Victoriano Huerta lo alineó con las élites porfiristas, aunque luego colaboró con el gobierno de Salvador Alvarado.
Pese a su impacto en el desarrollo urbano de Mérida, Quintero sigue siendo una figura poco reconocida. Su legado apenas se recuerda con un busto en Chuminópolis, frente a su antigua residencia, la Quinta del Olvido.— Iván Canul Ek
