BERLÍN (EFE).— Los palacios reales de Neuschwanstein, Linderhof, Schachen y Herrenchiemsee, los “sueños construidos” de Luis II de Baviera, aspiran a ser incluidos en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco, con base en la “fascinación persistente más allá de todas las fronteras culturales” que ejercen a 150 años de su creación.
Situados en el estado de Baviera, cerca de la frontera con Austria, los cuatro son espectaculares y están ubicados en parajes excepcionales, aunque el más conocido es el de Neuschwanstein, que sirvió de inspiración a Walt Disney para diseñar el castillo de “La Bella Durmiente”.
La propuesta presentada por la administración del estado federado, que se analizará en la reunión de la Unesco que se inicia mañana en París, destaca que los cuatro palacios están entre las obras arquitectónicas más conocidas de Alemania.
Son construcciones sin función estatal o política que no solo son el punto culminante de una tradición artística dominada por el espíritu de crear “mundos mejores y paraísos terrenales” a través del arte y la técnica, sino que también constituyen “lugares de nostalgia” para personas que por un segundo pueden escapar a la vida cotidiana y evadirse a un mundo de ensueño, argumentan los bávaros.
Además, los ornamentados palacios, diseñados para el disfrute del observador, pueden verse como antecesores de parques temáticos y producciones cinematográficas que se desarrollarían en el siglo siguiente.
